Tajo-Segura

El Plan de Sequías de la cuenca del Tajo perjudica gravemente el estado de los ríos y favorece a quienes más agua consumen

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Mani Tajo Toledo
Foto atletismotoledano.blogspot.com
  • El Plan de Sequías podrá rebajar los caudales ecológicos antes de aplicar medidas de ahorro y reducción del consumo en los usos agrícolas, ganaderos o industriales.
  • Contiene numerosas disposiciones contrarias a la normativa vigente
  • Omite incorporar la gestión del Trasvase Tajo-Segura en situaciones de sequía

 

El proyecto de Plan Especial de Sequías de la demarcación hidrográfica del Tajo no supondrá un documento válido para afrontar los periodos de sequía prolongada. Entre otras medidas contrarias a la normativa, prevé la reducción de los caudales ecológicos y el deterioro de las masas de agua, en situaciones en las que seguirá permitiendo usos suntuosos del agua. Además, permitirá que sigan existiendo trasvases por el Acueducto Tajo-Segura aún en situaciones de sequía prolongada en la cabecera del Tajo. Ecologistas en Acción considera inaceptable este documento e insta a la Confederación Hidrográfica del Tajo que lo retire de forma inmediata.

El Plan Especial de Sequías (PES) de la cuenca del Tajo ha sido sometido a información pública por la Confederación Hidrográfica del Tajo, cuyo periodo de alegaciones ha concluido el 22 de marzo. Este texto contiene numerosas irregularidades debido a una perversa interpretación del concepto de “sequía” y a una tergiversación de la normativa existente. Diferencia, por un lado “sequía prolongada” y por otro “escasez coyuntural”. La primera tendría que ver con la disminución de las precipitaciones en un periodo de tiempo; la “escasez” tiene que ver con la imposibilidad de atender las demandas con los recursos hídricos existentes, sea por las razones que sea. La “escasez coyuntural”, tal y como es definida, es algo que tiene que ver con la sobreexplotación o la deficiente gestión de los recursos y no con la “sequía” tal y como está definida en la normativa[i] .

Para combatir las situaciones de sequía, el PES propone dos medidas: la reducción de los caudales ecológicos y permitir el deterioro temporal de las masas de aguas. Estas dos medidas son contrarias a la normativa. Por un lado, vulneran el artículo 4.6 de la Directiva Marco del Agua ya que el deterioro temporal de las masas de agua solo es de aplicación una vez que se han realizado todas las demás medidas posibles para reducir las demandas (usos agrícolas, industriales, recreativos, etc.).  Por otro lado, el Texto Refundido de la Ley del Aguas establece que los caudales ecológicos son una restricción previa al resto de usos (a excepción del abastecimiento a poblaciones en situaciones como las sequías excepcionales) y por tanto no pueden alterarse mientras sigan garantizándose otros usos. A juicio de Ecologistas en Acción, la Confederación Hidrográfica del Tajo hace una interpretación malintencionada de la normativa para favorecer consumos suntuosos mientras se perjudica la calidad ambiental de los ecosistemas acuáticos.

Por otro lado, los indicadores propuestos para detectar las situaciones de “sequía prolongada” son inaceptables y arbitrarios. Responde solo a situaciones de intensidad pero no tienen en cuenta la duración del fenómeno. Su falta de validez se demuestra al aplicarlos de forma retrospectiva al periodo comprendido entre 1980 a 2012. Entre el 24% y el 34% de los meses de este periodo, en la mayor parte de las subcuencas del Tajo, estarían en situación de “sequía prolongada”, por lo que estos indicadores no sirven para identificar una sequía “excepcional e imprevisible”. Los indicadores lo que están haciendo es identificando situaciones normales dentro del comportamiento de un clima mediterráneo, caracterizado por la recurrencia de periodos secos y periodos húmedos.

En cuanto a la “escasez coyuntural”, la Confederación Hidrográfica del Tajo se inventa un escenario que no aparece en la normativa de agua. Los escenarios de escasez que contemplan en el Plan Hidrológico del Tajo son los de “pre-alerta”, “alerta” y “emergencia”. El PES incorpora el de “emergencia para abastecimiento”. Este nuevo escenario lo que pretende es aliviar las restricciones a los usos agrícolas en situaciones de “emergencia”, cuando estas no podrían garantizarse por la ausencia del recurso. En este sentido, la Confederación pretende gestionar la escasez de una manera irresponsable.

En cuanto a las medidas propuestas para las situaciones de escasez se observa que se priman las actuaciones que promueven la “movilidad del recurso”, es decir proporcionar agua desde fuentes no convencionales como la puesta en marcha de pozos. Hay que señalar que la Confederación Hidrográfica del Tajo propone nuevas obras e infraestructuras, cuando son actuaciones que solo pueden proponerse en el marco de los Planes Hidrológicos. Igualmente se proponen reducciones adicionales a los caudales ecológicos en los ríos Sorbe, Tajuña, Jarama, Manzanares, Alberche y Lozoya, mientras no se reducen los consumos agrícolas, ganaderos o industriales. Esto supondría la desecación de decenas de kilómetros de estos ríos, mientras se siguen permitiendo regadíos.

Por último y no menos importante, hay que señalar que la Confederación Hidrográfica del Tajo omite deliberadamente al Trasvase Tajo-Segura en la gestión de las sequías. Este seguirá gestionándose a través de sus propias normas de explotación, lo que supone primar los usos suntuarios de la cuenca receptora frente a los usos y el deterioro de la cuenca cedente. Además de ser ilegal es una muestra de la irresponsabilidad de la Confederación para gestionar los recursos hídricos en su demarcación.

Por todas estas razones, desde Ecologistas en Acción se insta a la Confederación Hidrográfica del Tajo a la retirada del texto propuesto del Plan Especial de Sequía de la demarcación del Tajo debido a que incumple la normativa vigente, generará más conflictos entre usuarios, perjudicará el estado ambiental de las masas de agua y prima un consumo irresponsable del agua.

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La mala gestión de la sequía sitúa al borde del colapso a los humedales

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Embalse del Torcón (Toledo) Imagen de encastillalamancha.es

Afecta en especial a los humedales de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda 

El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales. Ecologistas en Acción considera que la elaboración de los planes de sequía por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente debe incluir medidas de protección de los caudales ambientales y control de las extracción para paliar los efectos de la sequía y evitar que la sobreexplotación del agua afecte al estado de conservación de las zonas húmedas. 

La sequía es un fenómeno habitual y, por efecto del cambio climático, de magnitud creciente. Sus efectos son conocidos y predecibles, pero se agravan sobremanera cuando la mala gestión y la improvisación se impone a la protección de los recursos naturales. 2017 ha sido un año muy seco, ha llovido un 29 % por debajo de la media de los 30 años anteriores. También la temperatura media de la última década es 0,9 grados superior a la de ese periodo. Bajo estas condiciones, el agua disponible en los ríos y acuíferos se ha reducido un 20 % en 25 años.

El actual período de sequía, que no ha cesado, está provocando que una gran parte de los humedales se hayan secado o hayan permanecido con muy bajos niveles de agua y más vulnerables a la contaminación. Humedales protegidos como Doñana, la Mancha Húmeda y Daimiel, la Albufera de Valencia, el Mar Menor o la laguna de Gallocanta se han encontrado bajo mínimos, y algunos están al borde del colapso. Los efectos son particularmente más graves en los humedales de menor entidad, a los que además tradicionalmente se les presta menor atención. Es el caso de los arroyos y manantiales, y el de los criptohumedales y las lagunas de menor entidad. En extensas áreas del interior peninsular solo tienen niveles de agua para sobrevivir aquellas zonas que reciben caudales de plantas depuradoras o fugas y retornos de las redes de transporte, aunque esto puede implicar modificaciones importantes en la calidad del agua.

Las zonas húmedas de gran tamaño se ven afectadas. El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel solo dispone de 500 hectáreas encharcadas de las 1850 de las que dispone de lámina teórica de agua. Los humedales colindantes de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete están en su mayor parte secos o bajo mínimos. También es grave la situación en la que se encuentra la laguna de Gallocanta, la mayor zona húmeda salina de Europa. O la del Mar Menor, que tiene unos niveles de contaminación inasumibles.

Ecologistas en Acción considera que la gestión de la sequía por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y de las confederaciones hidrográficas ha contribuido de forma decisiva a agravar sus efectos y a poner en riesgo el estado de conservación de los humedales e incluso la atención a los abastecimientos urbanos.

Por ello, la organización ecologista considera que, de forma inmediata y también de cara a la incorporación de medidas en los planes de sequía actualmente en tramitación, se deben incorporar las siguientes salvaguardas:

  • Elaboración y dotación de un plan de emergencia para la protección y la atención de las necesidades hídricas de los humedales y de los regímenes de caudales ambientales que se vean afectados por la sobrexplotación y especialmente en situaciones de sequía.
  • Blindaje de la atención prioritaria de los caudales ambientales y de los abastecimientos urbanos sobre cualquier otro uso.
  • Toma de medidas preventivas y correctoras de reducción de la extensión de regadío y de las dotaciones al mismo como responsable de más del 93 % del consumo del agua en España.
  • Replanteamiento de la reutilización para riego de las aguas depuradas, ya que es muy necesario su aportación al cauce en situaciones de sequía.
  • Analizar a nivel de masa de agua, y no solo del conjunto de la demarcación, los problemas de sequía y las medidas a adoptar, con especial atención a las situaciones en las cabeceras de las cuencas.