Sequía

Pedimos a la Junta de Castilla-La Mancha la suspensión de la caza por el impacto de la sequía

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P1120329Las administraciones autonómicas, entre ellas la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, tendrían que haberse anticipado al impacto que están teniendo sobre la fauna tanto las altas temperaturas como la situación actual de sequía y retrasar el inicio de la temporada de caza.

Ante la falta de esa medida y la ausencia de autocontrol por parte del sector cinegético, Ecologistas en Acción pide a la Consejería, a través de la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales, que suspenda la temporada de caza y reúna de emergencia al Consejo Regional de Caza.

La sequía está afectando muy gravemente al campo castellano-manchego. Una de las consecuencias que por desgracia está pasando muy desapercibida es la afección a las especies silvestres. Éstas, ante la falta de agua y de alimento, están sufriendo una baja productividad en sus poblaciones y un debilitamiento de los individuos, que los hacen más vulnerables a las enfermedades y a la persecución humana.

Tanto las especies protegidas como especialmente las cinegéticas, están en muy mal estado y, a pesar de ello, la temporada de caza no sólo se ha mantenido como siempre, sino que la caza se ha intensificado en algunas zonas.

En estas condiciones ventajosas y con notable impacto sobre las especies cinegéticas se está desarrollando una nueva temporada de caza. Y aunque algunas federaciones de caza, entre ellas la de Castilla-La Mancha, han realizado tibias recomendaciones para moderar la presión cinegética, éstas han caído en saco roto y los campos se están llenando semana tras semana de cuadrillas, monterías y ganchos que no dan tregua a la fauna cinegética.

Especialmente grave es la situación en los cotos intensivos, cuarteles de caza comercial y escenarios de caza, donde con la excusa de que se sueltan animales de granja se permite cazar con más intensidad, durante más tiempo y sin distinción de si se dispara a animales salvajes o de criadero.

En Comunidades Autónomas como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Madrid o Castilla y León la situación es especialmente grave, pues la sequía y las altas temperaturas de estos días están siendo extremas para la época del año y tienen en jaque a las poblaciones de especies cinegéticas.

Las Consejerías y Direcciones Generales responsables de la gestión de la caza iniciaron la temporada de caza sin prever esta situación o, al menos, sin tomar medidas para controlarla, lo que es sin duda una irresponsabilidad. La legislación de caza y de conservación de la naturaleza les obliga a actuar en situaciones meteorológicas excepcionales, decretando la suspensión de la caza si fuera necesario, y evitando los llamados días de fortuna, como son los de sequía prolongada. Esta situación pone de manifiesto, una vez más, la incapacidad del sector cinegético para autogestionarse y la de las Comunidades Autónomas para cumplir sus cometidos más básicos.

Ante estas circunstancias, Ecologistas en Acción reclama a las Comunidades Autónomas que suspendan de forma temporal la temporada de caza, incluso aunque empezara a llover próximamente, ya que el daño a las poblaciones cinegéticas ya es inevitable. Es necesario que se recuperen.

En el caso de Castilla-La Mancha, la federación regional de Ecologistas en Acción se ha dirigido a la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales y a la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural para pedir que tome cartas en el asunto. Que se suspenda la temporada de caza y que reúna de urgencia al Consejo Regional de Caza.

Ecologistas en Acción también reclama al Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente que, en lugar de empeñarse en una permanente campaña en favor de la caza, abandone la elaboración de la Estrategia Nacional de Caza, cuya evidente finalidad es la promoción de la caza intensiva y comercial.

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Los humedales manchegos en alerta por alta contaminación y falta de agua en plena época de visitas.

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Aspecto actual de la laguna de Villacañas

Ecologistas en Acción alerta del mal estado de las zonas húmedas protegidas de Castilla-La Mancha, en especial en las cuencas del Tajo y del Guadiana y pide a la Junta de Castilla-La Mancha y al Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente que adopten medidas urgentes de control de riegos y de vertidos para que la situación no termine por afectar al ecoturismo.

La contaminación y la falta de agua están conformando una nefasta alianza que está dando lugar al deterioro grave y progresivo de los principales humedales de Castilla-La Mancha, particularmente en los del complejo de la Mancha Húmeda.

Visitantes que en estas fechas acuden a estas zonas para disfrutar del contacto con la naturaleza se están encontrando con la lamentable imagen de lagunas secas o de zonas, como los de las Tablas de Daimiel, donde a pesar de que haber agua apenas hay aves presentes.

En las últimas semanas se ha podido observar como lagunas como las de Villacañas, Lillo y Quero en Toledo están prácticamente secas. Y otras como las de las Tablas de Daimiel o Villafranca de los Caballeros presentan muy poca presencia de aves. Curiosamente, sólo los humedales que dependen de vertidos depurados presentan una cierta, aunque artificial, buena imagen.

La mala situación de los humedales manchegos está provocada por dos problemas muy graves y recurrentes. Por un lado, la falta de lluvias agravada por el creciente consumo de agua para regadío. Los niveles freáticos de los acuíferos subterráneos están bajando a un ritmo de 3 metros al año, y los caudales superficiales brillan por ausencia.

Por el otro, los vertidos sin depurar que siguen llegando a los cauces fluviales y se concentran en el Amarguillo, el Cigüela, el Záncara o el Azuer. Las aguas contaminadas acaban en los vasos de las lagunas fluviales y terminan por matar la fauna y flora subacuática de la que se alimentan las aves.

Esto último es lo que está pasando en las Tablas de Daimiel, donde las malas condiciones del agua favorecen la proliferación de especies de peces invasores, y donde a día de hoy apenas es posible ver algún pato. Por ejemplo, el emblema del Parque Nacional, el pato colorado apenas es visible ya en la zona cuando llego a disfrutar de una población de más de 1.500 parejas.

La mala situación de los humedales no sólo es perjudicial desde el punto de vista ambiental, sino que además puede terminar por afectar al ecoturismo que se desarrolla en torno a ellos. Una visita a cualquiera de estas zonas, y en particular a los parques nacionales, naturales y reservas, queda muy deslucida sin la presencia de agua o de aves acuáticas.

Por ello, Ecologistas en Acción reclama una mayor atención para estas zonas, y una acción decidida de lucha contra la contaminación y la sobreexplotación de los recursos hídricos. Hasta ahora tanto la Junta de Castilla-La Mancha como el MAPAMA no están cumpliendo debidamente con sus funciones de tutela y protección de estos espacios, y el resultado puede ser la pérdida de biodiversidad y de miles de visitantes, incluidos muchos extranjeros.