Incendios Forestales

Puy du Fou, inauguración marcada por las demandas judiciales y nuevas ilegalidades.

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P1140179Siguiendo la dinámica que ha guiado el proceso de aprobación del proyecto de singular interés del parque temático Puy du Fou en Toledo, la inauguración del día 30 de agosto viene marcada por nuevas ilegalidades.

Irregularidades que ponen en riesgo el medio natural, la salud y la seguridad pública y que se suman a las que se denuncian en el escrito de demanda que se entregará el lunes 2 de septiembre ante el TSJ de Castilla-La Mancha.

Los representantes legales de las cinco entidades (*) que en nombre del Movimiento Queremos Saber la Verdad del Puy du Fou han recurrido en la vía contencioso administrativa contra la aprobación del proyecto realizada por el Gobierno de Castilla-La Mancha entregarán un completo escrito de demanda dentro del procedimiento ordinario 42/2019 que se sigue en la sección 1 de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

La demanda persigue la declaración de nulidad del proyecto, su cierre, derribo y la consiguiente restauración del daño causado en una zona de la máxima protección urbanística en razón de sus valores naturales, forestales, paisajísticos y arqueológicos.

Para ello el recurso no sólo argumentará las cuestiones ya reiteradas en relación a las ilegalidades urbanísticas y medioambientales del proyecto, sino que, además, sostiene que la norma en la que se basó su aprobación como proyecto de singular interés es inconstitucional.

Esto es, se va a perseguir la ilegalidad del Real Decreto Legislativo 1/2010 por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Ordenación del Territorio y de la actividad Urbanística de Castilla-La Mancha en lo que se refiere a los proyectos de singular interés.

Así, si el recurso prospera, no sólo se declararía nulo el proyecto del parque temático, sino que la norma que los ampara también sería nula y se evitarían futuros proyectos urbanísticos como éste. Es decir, aquellos en los que una decisión política se impone a las normas básicas de ordenación urbanística y de protección medioambiental.

De cara a la inauguración que se celebrará mañana viernes se han producido otros hechos que también el Movimiento considera ilegales y para los que analiza la vía de denuncia adecuada, sea penal o administrativa. Entre ellos el incumplimiento de las normativas de incendios forestales y de ruido.

A la vista de los ensayos realizados en estos días en el parque temático se pone de manifiesto que se han autorizado los fuegos artificiales en zona forestal y natural, así como la realización de actividades más allá del horario de protección nocturna contra el ruido fijado a partir de las 23 horas.

Ambas cuestiones ponen sobre la mesa cómo se han retorcido las normas y la muñeca de los funcionarios para permitir al Puy du Fou lo que a cualquier otra entidad o persona no se le hubiera permitido.

Los fuegos artificiales que se van a lanzar en el Puy du Fou durante sus espectáculos, así como los ruidos, no harán otra cosa que poner en riesgo y dañar las condiciones ambientales del entorno natural, así como la seguridad y la salud de la personas, tanto de las que visiten el parque como de las que habitan las zonas urbanas en su radio de influencia, como Monte Sión y San Bernardo en Toledo, y las localidades de Guadamur y Argés.

El parque temático, que pretende llegar a atraer más de 2 millones de visitas al año a una ciudad con masificación en el casco histórico como Toledo, es también un claro ejemplo de como la turistificación es un problema de magnitudes ambientales y sociales que genera empleo muy precario y que las administraciones y empresas, lejos de evitar, promueven.

(*) Las entidades formalmente recurrentes del PSI Puy du Fou son:

Asociación de Vecinos ‘El Tajo’, Asociación de Vecinos ‘La Voz del Barrio’, Ecologistas en Acción de Toledo, Equo y el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de Administración de Servicios de Castilla-La Mancha (STAS-CLM).

El incendio de Toledo, una catástrofe ambiental que exige respuestas y algunas reflexiones.

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P1140175 (1320 x 741)–          El origen del incendio apunta a una negligencia muy grave en la instalación y empleo de una bomba de agua para regadío agrícola 

–          El valor ambiental de los terrenos afectados es muy alta, la de mayor nivel en el término municipal de Toledo 

–          Apoyamos una recuperación natural de la superficie afectada en la línea de lo propuesto por los técnicos del ayuntamiento de Toledo. 

–          Es preciso hacer una reflexión sobre cómo evitar este tipo de negligencias, pero resultará difícil atajarlas si las administraciones no son coherentes a la hora de aplicar el mismo criterio a todos. Por ejemplo, al Puy du Fou y su famoso espectáculo pirotécnico, una ilegalidad manifiesta consentida por las autoridades.

Una vez controlado el incendio que se inició el pasado viernes 28 de junio en la finca Loeches situada al sudoeste de la ciudad de Toledo, Ecologistas en Acción de Toledo ha hecho un recorrido de la zona afectada y ha realizado una valoración de lo ocurrido y de lo que estaría por venir.

Finalmente se ha constatado una superficie dañada de unas 1.600 hectáreas de terreno principalmente forestal de encinar y en una parte calificado como urbano dentro de los términos municipales de Toledo, el más afectado, Guadamur, Argés y Albarreal de Tajo.

Según los datos disponibles la causa del incendio sería la avería de una bomba de extracción de agua para regadío que estaba siendo usada en circunstancias presuntamente indebidas, tanto por su ubicación, como por el riesgo de incendio, como por su estado y modo de empleo.

Es decir, el origen del incendio, apunta a una negligencia muy grave que podría tener responsabilidades penales dirigibles tanto sobre los titulares de la explotación agrícola de regadío como sobre los responsables últimos de la instalación y manejo de la bomba de agua.

Cabe señalar que el incendio ha provocado algunos daños materiales en parcelas y viviendas en la urbanización de Monte Sión de Toledo, así como en fincas y casas de campo. Afortunadamente, y a pesar de la virulencia y la velocidad del fuego, no cabe reseñar ninguna pérdida irreparable, de lo cual cabe alegrarse muy especialmente.

De la importancia del incendio da cuenta la velocidad de propagación. En sólo 30 horas, desde que se produjo hasta que se dio por estabilizado, las llamas recorrieron 15 kilómetros. Y a su paso saltaron los 35 metros de ancho de la autovía CM40, Ronda suroeste de Toledo.

Ante un suceso tan virulento y con grave riesgo para las personas, los medios de extinción realizaron un trabajo extraordinario digno de reconocer y de agradecer. También hay que hacer un reconocimiento muy especial al buen hacer y a la colaboración de tantas personas que ayudaron al vecindario y a la que facilitaron el traslado de centros municipales tanto de personas como de animales. Sin duda, todo ello supone un ejemplo de compromiso ciudadano que dignifica a esta ciudad.

Por desgracia la afección más grave del incendio se centra en lo medioambiental. El valor de los terrenos afectados por el incendio es altísimo, sobre todo para el municipio de Toledo y colindantes, pues la zona quemada estaba densamente poblada de monte y bosque de encinas que en algunas zonas tenía una altísima biodiversidad con especies acompañantes tan singulares como la cornicabra, el enebro, la efedra, entre otras muchas. Es el espacio natural más importante del municipio de Toledo y, además, en buena parte sobre terreno de titularidad municipal.

Desde el punto de vista faunístico se han quemado cientos de hectáreas de áreas críticas y de reproducción de águila imperial ibérica y de águila-azor perdicera. Así como terrenos potenciales para la dispersión y recuperación del lince ibérico. Las tres especies declaradas en peligro de extinción. También se han visto afectados hábitats de interés comunitario y elementos geomorfológicos protegidos.

En algunas zonas la vegetación y la fauna, casi han desaparecido por completo, sobre todo en las laderas que dan al Tajo, entorno a la CM-40 y desde ésta hasta la finca Palomilla, en el término de Argés. Afortunadamente la resistencia natural de las encinas al paso del fuego ha hecho que muchos ejemplares arbóreos hayan aguantado vivos y con visos de recuperarse a medio plazo.

Ahora el trabajo en el incendio se centra en una labor absolutamente necesaria que es la investigación del caso y la depuración de las correspondientes responsabilidades. Hay que confiar plenamente en que a la mayor brevedad la unidad de investigación de incendios de los agentes medioambientales y el resto de autoridades evacúen sus informes y se proceda tanto en vía penal como administrativa. Sólo sancionando como se merecen estos hechos y corrigiendo errores se puede avanzar en la prevención de incendios de cara al futuro.

Recordemos que el artículo 358 del vigente código penal considera delito la imprudencia grave que dé lugar a incendios tanto en zonas forestales como no forestales y que suma gravedad a la sanción si se ha puesto en riesgo la vida de personas. En estos casos más graves los culpables podrían sufrir una pena de hasta 10 años de cárcel.

Por último y de cara al futuro inmediato hay varias cuestiones sobre las que toda la ciudadanía y las administraciones toledanas deben reflexionar.

En relación a la recuperación ambiental de los terrenos, hay que ser muy cuidadosos y pacientes a la hora de abordarla. Castilla-La Mancha ya ha sido ejemplo de como si se apoya la regeneración natural se puede tener más éxito y más consistente que si se realiza una labor de repoblación artificial. Los encinares tienen capacidad de regeneración, y aunque costará que se recuperen, y aún más el conjunto del ecosistema con su flora y fauna, es más barato y rentable dejar que la naturaleza actúe, apoyándola sólo en situaciones puntuales.

Más importante si cabe, es sacar las debidas conclusiones de cada incendio. Por desgracia, muchas veces, pasada la alarma de la noticia, se olvida hacer una reflexión y tomar medidas eficaces que sean provechosas para el futuro.

En ese sentido la primera nos la tenemos que aplicar la ciudadanía, en particular aquellos colectivos que son usuarios de espacios forestales o agrícolas y que no toman la debida precaución en el manejo de maquinaria que puede provocar chispas o fuegos causantes de incendios.

La segunda se la tienen que aplicar las propias administraciones, en el este caso el Gobierno de Castilla-La Mancha y el ayuntamiento de Toledo, que no ponen el suficiente celo, ni la suficiente información ni vigilancia para que estas situaciones negligentes vayan a menos. Y lo que es peor, dan incluso mal ejemplo cuando justifican situaciones de riesgo con fines políticos y económicos. Y ahí está el caso de que en la misma zona del incendio y con todos los parabienes administrativos se quiera autorizar un espectáculo de fuegos artificiales, el del parque temático Puy du Fou, en una zona de riesgo, tan valiosa, forestal y protegida como la que se ha quemado. Las administraciones deben predicar con el ejemplo para ser creíbles, y en este sentido, en Toledo, lo primero que deben hacer es anunciar ya que no será posible usar fuegos artificiales en el Puy du Fou.

Enlace a descarga de fotografías.

Cesión gratuita y libre por parte de Ecologistas en Acción de Toledo.

Incendio Toledo 28 y 29 junio de 2019

https://photos.app.goo.gl/zapVFCdz2GKgwVRX9

Receta contra los grandes incendios: intervenir en pinares repoblados y preservar bosques originales

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Ecologistas en Acción presenta su balance de la campaña de incendios forestales con un informe en el que analiza los grandes incendios forestales, responsables de la mayor superficie quemada y los más graves daños

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Hace unos días el Ministerio del Interior hacía balance de la campaña de incendios forestales 2015. A pesar de haberse registrado un 23% menos de la media de la superficie quemada en la última década, el número de incendios sigue siendo  altísimo, cercano a los diez mil, y las hectáreas quemadas han sido casi 73.000.

De los resultados de la campaña llama la atención uno en especial, en sólo 14 grandes incendios forestales se ha quemado el 55% de la superficie. Un hecho que viene siendo habitual en la última década, en la que los grandes incendios, aquellos que superan las 500 hectáreas, tienen un protagonismo muy significativo, tanto por su contribución mayoritaria a la superficie quemada, como por los daños ambientales y los riesgos a los que somete a la población, sin olvidar el ingente gasto que supone su atención y el peligro para quienes tratan de combatirlos.

Apenas se conocen informes o estudios sobre esta cuestión y, lo que es más importante, propuestas que ayuden a paliar este tipo de incendios. Por ello, Ecologistas en Acción ha decidido analizar estos incendios. ¿Qué hace que un fuego queme más de 500 hectáreas? Para ello, hemos dirigido la mirada al tipo de masas forestales que se ven afectadas. Algo que, curiosamente, apenas nadie se ha preocupado de hacer hasta la fecha.

Los resultados de este análisis se reflejan en el informe Grandes incendios forestales en España 2012-2014. Relación entre los GIF y el tipo de vegetación forestal y propuestas para reducirlos.

En él, a partir de 60 grandes incendios estudiados, se obtiene un perfil del tipo de monte o masa forestal más susceptible de sufrir este tipo de catástrofes y otro para la menos susceptible de sufrirlo.

Para el primer caso, el de las masas con más GIF, un 80% de los grandes incendios forestales se producen con mayor asiduidad en espacios forestales artificiales o degradados, bien sean derivados de repoblaciones o cultivos forestales (40%) o bien sean matorrales (40%).

En los espacios forestales que sufren GIF las especies dominantes son los pinos (60%), sin duda los más vulnerables a los grandes incendios, seguidos de distintas especies de matorral, tales como brezos, retamas o jaras (20%). En los pinares se dan GIF aún a pesar de ser las masas forestales con más actuaciones de limpieza o de cortafuegos. En el monte bajo suelen generarse los incendios por la acción humana a través del uso del fuego con fines ganaderos o agrícolas.

Por el contrario, los montes que resultan menos afectados por los grandes incendios forestales son, en un 12% de los casos, aquellos que disponen de verdaderos bosques naturales bien conservados y poco intervenidos, principalmente los poblados por especies de quercíneas (encinas, robles o alcornoques). Aquí, la intervención dirigida a la prevención de incendios está mucho más limitada, cuando no desaconsejada, por la menor vulnerabilidad de estas masas al fuego y, sobre todo, por los condicionantes derivados de la protección ambiental.

Estos perfiles se ven trasladados a la distribución geográfica de los grandes incendios forestales donde las zonas más afectadas son reflejo de los tipos de vegetación más sensibles a los grandes fuegos, y donde la actividad y la gestión que se lleva a cabo en los montes tienen una notable incidencia.

Así, los GIF se dan más en el noroeste y centro norte de España, en el Levante o en el centro peninsular. Las zonas menos afectadas por grandes incendios se sitúan en los Montes de Toledo, Sierra Morena y buena parte de las cordilleras cantábrica y pirenaica, y se corresponden con grandes extensiones de monte mediterráneo y atlántico dominado por quercíneas u otras frondosas.

Las Islas Canarias suponen una singularidad en este contexto, dado que aunque los pinares allí son autóctonos de pino canario, son muy proclives a los grandes incendios que favorecen la recolonización con los mismos pinos tras el fuego.

De esta manera se muestra que la buena conservación y protección de nuestros bosques naturales es sinónimo de freno a los grandes incendios forestales. Cabe preguntarse cómo es posible que en las masas más intervenidas, las de pinar y monte bajo, se produzcan los incendios más graves. La respuesta es compleja, pero entre los factores coadyuvantes sin duda estarán la amplia superficie ocupada por estas masas, su carácter pirófilo y los conflictos sociales que generan.

Sobre estas ideas de partida, aunque sin olvidar otras circunstancias específicas, Ecologistas en Acción propone siete medidas muy concretas para evitar y prevenir los grandes incendios forestales. Una de las más importantes de cara a la campaña de tratamientos de prevención que ahora se inicia es que las actuaciones de limpieza no sean indiscriminadas, se focalicen a las zonas de pinar de repoblación y de monte bajo, reduciendo estas superficies en favor de bosques autóctonos de quercíneas y frondosas.