Humedales

La mala gestión de la sequía sitúa al borde del colapso a los humedales

Posted on Actualizado enn

Torcon1_2-1199x674
Embalse del Torcón (Toledo) Imagen de encastillalamancha.es

Afecta en especial a los humedales de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda 

El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales. Ecologistas en Acción considera que la elaboración de los planes de sequía por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente debe incluir medidas de protección de los caudales ambientales y control de las extracción para paliar los efectos de la sequía y evitar que la sobreexplotación del agua afecte al estado de conservación de las zonas húmedas. 

La sequía es un fenómeno habitual y, por efecto del cambio climático, de magnitud creciente. Sus efectos son conocidos y predecibles, pero se agravan sobremanera cuando la mala gestión y la improvisación se impone a la protección de los recursos naturales. 2017 ha sido un año muy seco, ha llovido un 29 % por debajo de la media de los 30 años anteriores. También la temperatura media de la última década es 0,9 grados superior a la de ese periodo. Bajo estas condiciones, el agua disponible en los ríos y acuíferos se ha reducido un 20 % en 25 años.

El actual período de sequía, que no ha cesado, está provocando que una gran parte de los humedales se hayan secado o hayan permanecido con muy bajos niveles de agua y más vulnerables a la contaminación. Humedales protegidos como Doñana, la Mancha Húmeda y Daimiel, la Albufera de Valencia, el Mar Menor o la laguna de Gallocanta se han encontrado bajo mínimos, y algunos están al borde del colapso. Los efectos son particularmente más graves en los humedales de menor entidad, a los que además tradicionalmente se les presta menor atención. Es el caso de los arroyos y manantiales, y el de los criptohumedales y las lagunas de menor entidad. En extensas áreas del interior peninsular solo tienen niveles de agua para sobrevivir aquellas zonas que reciben caudales de plantas depuradoras o fugas y retornos de las redes de transporte, aunque esto puede implicar modificaciones importantes en la calidad del agua.

Las zonas húmedas de gran tamaño se ven afectadas. El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel solo dispone de 500 hectáreas encharcadas de las 1850 de las que dispone de lámina teórica de agua. Los humedales colindantes de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete están en su mayor parte secos o bajo mínimos. También es grave la situación en la que se encuentra la laguna de Gallocanta, la mayor zona húmeda salina de Europa. O la del Mar Menor, que tiene unos niveles de contaminación inasumibles.

Ecologistas en Acción considera que la gestión de la sequía por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y de las confederaciones hidrográficas ha contribuido de forma decisiva a agravar sus efectos y a poner en riesgo el estado de conservación de los humedales e incluso la atención a los abastecimientos urbanos.

Por ello, la organización ecologista considera que, de forma inmediata y también de cara a la incorporación de medidas en los planes de sequía actualmente en tramitación, se deben incorporar las siguientes salvaguardas:

  • Elaboración y dotación de un plan de emergencia para la protección y la atención de las necesidades hídricas de los humedales y de los regímenes de caudales ambientales que se vean afectados por la sobrexplotación y especialmente en situaciones de sequía.
  • Blindaje de la atención prioritaria de los caudales ambientales y de los abastecimientos urbanos sobre cualquier otro uso.
  • Toma de medidas preventivas y correctoras de reducción de la extensión de regadío y de las dotaciones al mismo como responsable de más del 93 % del consumo del agua en España.
  • Replanteamiento de la reutilización para riego de las aguas depuradas, ya que es muy necesario su aportación al cauce en situaciones de sequía.
  • Analizar a nivel de masa de agua, y no solo del conjunto de la demarcación, los problemas de sequía y las medidas a adoptar, con especial atención a las situaciones en las cabeceras de las cuencas.
Anuncios

Los humedales manchegos en alerta por alta contaminación y falta de agua en plena época de visitas.

Posted on Actualizado enn

P1020164
Aspecto actual de la laguna de Villacañas

Ecologistas en Acción alerta del mal estado de las zonas húmedas protegidas de Castilla-La Mancha, en especial en las cuencas del Tajo y del Guadiana y pide a la Junta de Castilla-La Mancha y al Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente que adopten medidas urgentes de control de riegos y de vertidos para que la situación no termine por afectar al ecoturismo.

La contaminación y la falta de agua están conformando una nefasta alianza que está dando lugar al deterioro grave y progresivo de los principales humedales de Castilla-La Mancha, particularmente en los del complejo de la Mancha Húmeda.

Visitantes que en estas fechas acuden a estas zonas para disfrutar del contacto con la naturaleza se están encontrando con la lamentable imagen de lagunas secas o de zonas, como los de las Tablas de Daimiel, donde a pesar de que haber agua apenas hay aves presentes.

En las últimas semanas se ha podido observar como lagunas como las de Villacañas, Lillo y Quero en Toledo están prácticamente secas. Y otras como las de las Tablas de Daimiel o Villafranca de los Caballeros presentan muy poca presencia de aves. Curiosamente, sólo los humedales que dependen de vertidos depurados presentan una cierta, aunque artificial, buena imagen.

La mala situación de los humedales manchegos está provocada por dos problemas muy graves y recurrentes. Por un lado, la falta de lluvias agravada por el creciente consumo de agua para regadío. Los niveles freáticos de los acuíferos subterráneos están bajando a un ritmo de 3 metros al año, y los caudales superficiales brillan por ausencia.

Por el otro, los vertidos sin depurar que siguen llegando a los cauces fluviales y se concentran en el Amarguillo, el Cigüela, el Záncara o el Azuer. Las aguas contaminadas acaban en los vasos de las lagunas fluviales y terminan por matar la fauna y flora subacuática de la que se alimentan las aves.

Esto último es lo que está pasando en las Tablas de Daimiel, donde las malas condiciones del agua favorecen la proliferación de especies de peces invasores, y donde a día de hoy apenas es posible ver algún pato. Por ejemplo, el emblema del Parque Nacional, el pato colorado apenas es visible ya en la zona cuando llego a disfrutar de una población de más de 1.500 parejas.

La mala situación de los humedales no sólo es perjudicial desde el punto de vista ambiental, sino que además puede terminar por afectar al ecoturismo que se desarrolla en torno a ellos. Una visita a cualquiera de estas zonas, y en particular a los parques nacionales, naturales y reservas, queda muy deslucida sin la presencia de agua o de aves acuáticas.

Por ello, Ecologistas en Acción reclama una mayor atención para estas zonas, y una acción decidida de lucha contra la contaminación y la sobreexplotación de los recursos hídricos. Hasta ahora tanto la Junta de Castilla-La Mancha como el MAPAMA no están cumpliendo debidamente con sus funciones de tutela y protección de estos espacios, y el resultado puede ser la pérdida de biodiversidad y de miles de visitantes, incluidos muchos extranjeros.