Extinción

Sueltas constantes de lince: una imagen engañosa sobre la verdadera situación de la especie y sus hábitats en Castilla-La Mancha         

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Lynx pardinusEn el Día Mundial de la Vida Silvestre, celebrado ayer 3 de marzo por convocatoria de las Naciones Unidas, y que este año se centra en la preocupante situación de los grandes carnívoros terrestres, Ecologistas en Acción ha elaborado un informe bajo el título ‘Depredadores amenazados. Oso pardo, el lince ibérico, el lobo ibérico y el gato montés‘  donde denuncia las graves amenazas que pesan sobre los grandes carnívoros terrestres del Estado español, entre ellos, y muy destacadamente, el lince ibérico.

En Castilla-La Mancha, a diferencia de lo que parece indicar la abundante presencia de individuos en el medio natural, la situación de la especie dista mucho de ser la adecuada, tampoco lo son las actuaciones de los responsables de su conservación, la Junta de Castilla-La Mancha y el proyecto Iberlince.

Hay que recordar que la aparente abundancia de linces se sustenta básicamente en las sueltas constantes de individuos procedentes de un artificioso programa de cría en cautividad y de la vigilancia y seguimiento que se hace de los linces marcados, lo que permite detectar cualquier situación que los afecte y actuar en consecuencia frente a situaciones puntuales. Desde 2014, y sumando las 11 sueltas habidas este año, son 70 los ejemplares ya liberados en Castilla-La Mancha.

Esa aparente abundancia de individuos, que no deja de ser artificiosa, y la constante publicidad que se hace de las sueltas ocultan la verdadera situación de las poblaciones naturales que todavía quedan de la especie en Castilla-La Mancha, así como los graves problemas de persecución por la caza, atropellos, graves daños en los hábitats y desajustes en el plan de recuperación que acosan al gran felino y a las especies que con él cohabitan.

Sobre las poblaciones naturales de la especie sigue habiendo un manto de silencio que ha llevado incluso a que fueran obviadas y negadas cuando empezó a gestarse el plan de reintroducciones. Tal vez no interesaba reconocer que tanto en Sierra Morena, en una finca muy conocida de titularidad de un influyente personaje, como en algunos puntos de Montes de Toledo había linces Y que poniendo en marcha las medidas adecuadas la especie se podría recuperar sin gastar tanto presupuesto en reintroducciones. Ahora sabemos que linces naturales probablemente sólo quedan en Sierra Morena de Ciudad Real, pero se desconoce su población exacta y las medidas de protección de que son objeto.

En cuanto a las bajas de linces por caza, trampas ilegales y atropellos, la sangría constante de individuos supone un alto porcentaje respecto del total de sueltas y crías y pone de manifiesto que no se tomaron las medidas adecuadas para prevenir la mortalidad. Así, aunque los agentes medioambientales y algunos técnicos hacen una intensa labor de seguimiento y denuncia de las actuaciones ilegales, a la administración le sigue costando llevar a término el control efectivo de la actividad cinegética ilegal y de los atropellos. Recordemos, por ejemplo, que el año pasado cayeron sendos linces en cepos y en cajas-trampa en el entorno de la zona de suelta de Montes de Toledo, que han muertos linces por disparo y otros han tenido que ser liberados de lazos en trampas autorizadas. Además, se han registrado 11 atropellos desde 2014, dos de ellos en el último mes.

Desde el punto de vista de la protección del hábitat la situación es aún más alarmante. Sobre los espacios que habita el lince planea el incremento de los cerramientos cinegéticos que fragmentan y dañan los zonas críticas y de reintroducción. Los proyectos de ampliación y nuevos vallados son constantes, y en los últimos años Ecologistas en Acción ha alegado y denunciado varias intervenciones en zonas críticas de Montes de Toledo, Parque Nacional de Cabañeros y en Sierra Morena. A este respecto, Ecologistas en Acción ha enviado una queja a la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural porque los informes de los servicios territoriales y los comentarios de algunos técnicos de Iberlince están dando alas a este tipo de dañinas instalaciones.

Los otros dos problemas que afectan gravemente al hábitat del lince son las infraestructuras que el Gobierno de Castilla-La Mancha quiere reimpulsar, como las autovías Toledo-Ciudad Real, Puertollano-Almaden y Albacete-Jaén. Y el incremento de las instalaciones en suelo rústico de la mano de una modificación de la normativa urbanística destinada a favorecer legalizaciones de viviendas, grandes naves y proyectos de carácter turístico y recreativo.

Frente a todas estas amenazas se dispone de un plan de recuperación que ha quedado obsoleto y desajustado en relación a las nuevas necesidades de protección del lince y que, para colmo, no se aplica correctamente para controlar la actividad cinegética y los vallados. Un ejemplo claro lo representa el hecho de que buena parte de las zonas de suelta no está considerada área crítica para la especie y que en ellas se permite la utilización de métodos de control de predadores como los lazos y el alar muy peligrosos para la especie.

Ecologistas en Acción reclama a la Junta de Castilla-La Mancha y al proyecto Iberlince que, de forma urgente, se pongan en marcha medidas para actuar sobre las principales amenazas para esta especie, como son la fragmentación y la pérdida de hábitat, la actividad cinegética legal e ilegal y los atropellos de fauna en las carreteras, así como una mejora del plan de recuperación para que se pueda garantizar la conservación y recuperación de las poblaciones de lince ibérico en Castilla-La Mancha, tanto naturales como fruto de las sueltas.

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El lobby de la caza trata de tapar sus intereses ocultos y su mala gestión

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn lugar de atender y proteger a las especies que dicen defender, como la perdiz roja, recientemente declarada en extinción en Castilla-La Mancha por los científicos del IREC, pretenden mantener el modelo de caza de sueltas y de caza comercial que ha sentenciado  este ave a la desaparición.

Ecologistas en Acción de Castilla-La Mancha considera ridícula y desnortada la posición del lobby cinegético castellano-manchego en relación a la reforma de la ley de caza y la nueva ley de protección y bienestar animal.

A falta de argumentos sólidos para demostrar los presuntos agravios que dicen sufrir, intentan con poco éxito atacar a las organizaciones de defensa del medio ambiente y animalistas.

Pero lo cierto, público y notorio, es que la caza y, más concretamente, el lobby que dirige la federación y los latifundistas sigue privilegiado en Castilla-La Mancha de la mano de una normativa vigente redactada por ellos, aprobada por un primer Gobierno servil y consentida y empeorada por un segundo Gobierno temeroso y rehén del pasado.

Lo verdaderamente importante en lo que concierne a la caza, y el sector quiere ocultar, es la enorme problemática que genera. Y, por lo que se está demostrando día tras día, su nula capacidad para gestionar los cotos cinegéticos y para dialogar con quien no piensa como ellos o simplemente tiene otros planteamientos.

Tenemos un cercano ejemplo en la gestión de la sequía. Ni el Gobierno, ni mucho menos el sector de la caza han tomado ninguna medida para paliar sus efectos en las especies cinegéticas. Ni siquiera en aquellas que más dependen del agua, como las acuáticas. Se han aprovechado de los llamados días de fortuna y han masacrado a animales y especies con pocas defensas.

Lo tenemos también en la problemática que genera la caza en los espacios protegidos, como Cabañeros, en las especies amenazadas, en el uso público del monte, en los conflictos con la agricultura y en los riesgos para la ganadería, y así un largo etcétera.

Pero lo más relevante, y que el sector quiere ocultar es su nefasta gestión de las especies que dicen defender. El reciente caso de la perdiz roja, revelado por parte del Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC), institución científica dependiente de la Universidad de Castilla-La Mancha, el CSIC y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, es el paradigma de ello.

Científicos del IREC han confirmado en una reciente jornada celebrada en Ciudad Real y de la que se han hecho eco los medios de comunicación que “no han encontrado ninguna perdiz roja pura en Castilla-La Mancha” y que ello es debido a las sueltas que se hacen especialmente en los cuarteles de caza comercial de perdices rojas hibridadas con perdiz chucar y que a su vez se han cruzado con las autóctonas haciéndolas desaparecer.

Es decir, estamos ante la desaparición de una especie cinegética motivada por la mala gestión cinegética de quienes dicen proteger la caza y garantizar el equilibrio natural.

Frente a semejante situación, el sector, en lugar de movilizarse en favor de la especie y ver cómo resolver el problema, no sólo no rectifica nada sino que dirige sus acciones contra los cambios normativos y contra quienes los defienden.

Curiosamente esos cambios normativos, que por desgracia la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural y el Gobierno no están dispuestos a asumir, precisamente pretenden hacer frente a problemas como el de la perdiz roja.

Ecologistas en Acción desde luego no se va a dejar amedrentar por las bravatas de un lobby desquiciado y dañino para la convivencia en el medio rural. Avisamos a quien nos quiera oír que lo que pretenden poco tiene que ver con el bienestar del mundo rural y mucho menos con la protección del medio ambiente y de la propia caza que dicen defender.

Todo es una simple y ridícula puesta en escena que ya han repetido en otras ocasiones cuando ven peligrar los pingües ingresos que obtienen comerciando con la caza y, sobre todo, cuando ven acercarse elecciones autonómicas. Resulta muy llamativo que de sus acciones se beneficien los grandes latifundistas de la caza, los que se llenan los bolsillos trayendo turistas a masacrar animales de granja y que se dé munición a un partido concreto que nunca se ha preocupado por afrontar estas cuestiones considerando todos los puntos de vista.

Ecologistas en Acción, a la vista de los resultados de los trabajos del IREC sobre la perdiz roja está estudiando las acciones a acometer para su protección. De entrada ya se ha pedido a la Consejería una reunión urgente del Consejo Asesor de Medio Ambiente y del Consejo Regional de Caza para conocer de primera mano las investigaciones del IREC y sus eventuales propuestas.

Reclamamos indemnización por daños al águila perdicera y el cese del Ecoparque de Toledo

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Foto: Seshadri K.S.

Ecologistas en Acción de Toledo ha remitido a la Viceconsejería de Medio Ambiente una denuncia contra el Consorcio de Servicios Públicos Medioambientales de la Diputación de Toledo por los daños que el Ecoparque de Toledo está produciendo en la población de águila perdicera, especie en peligro de extinción de la que apenas queda media docena de parejas en las provincia.

En su escrito la asociación recuerda que desde el año 2012 viene funcionando en el paraje conocido como Dehesa Aceituno del término municipal de Toledo, el denominado “Ecoparque” en el que el Consorcio de Servicios Públicos Medioambientales a través de GESMAT s.a. gestiona los residuos sólidos urbanos de Toledo.

Dicha instalación está sujeta a una declaración de impacto ambiental y a una autorización ambiental integrada que establecieron una serie de medidas protectoras, correctoras y compensatorias destinadas a prevenir y compensar los impactos a las especies en peligro de extinción, muy en particular los que pudiera sufrir el águila perdicera (Aquila fasciata) y que cuenta con un territorio de nidificación y zona crítica en las inmediaciones.

Pues bien, una vez puesto en funcionamiento el Ecoparque, la pareja de Águila de perdicera ha dejado de criar y ha desaparecido de la zona, no siendo observada al menos desde el año 2015. Tampoco se ha observado que se haya instalado una nueva pareja en la provincia, ni que fruto de las medidas protectoras y compensatorias puestas en práctica se haya evitado la pérdida de la pareja ni su restitución por otra.

A nuestro juicio la intensa transformación del hábitat habida en la zona, y de la que el Ecoparque es exponente primero y principal, así como las innumerables molestias y ruidos que genera la instalación serían la razón de la pérdida de una de las últimas parejas de Águila perdicera de Toledo. Decir a este respecto que en la actualidad la población de la especie apenas alcanzaría la media docena de parejas en la provincia.

Esta situación era por desgracia esperable, como alegó Ecologistas en Acción con ocasión de las informaciones públicas a las que fue sometido el proyecto. Además, el propio órgano evaluador de la Consejería calculaba en 500 hectáreas el daño al hábitat que el proyecto producía y consciente del posible impacto impuso diversas medidas compensatorias.

No obstante, la pareja ha desapacido y ha dejado de criar en los últimos años lo que supone un impacto crítico sobre una especie declarada en “peligro de extinción” y con muy pocos ejemplares reproductores en Toledo.

Por todo lo anterior, Ecologistas en Acción requiere a la Viceconsejería de Medio Ambiente lo siguiente:

1.- Que previo informe de los servicios técnicos de la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales se evalúe si se han llevado a cabo las medidas protectoras y compensatorias impuestas en la DIA y, si fuera el caso de que no se hayan aplicado correctamente, se impongan las sanciones correspondientes.

2.- Que se incoe un expediente de responsabilidad ambiental por la Ley 26/2007 al titular de la instalación y que éste repare los daños ambientales producidos y los indemnice debidamente. A este respecto recordamos que la valoración de cada águila perdicera perdida es de 60.000 euros según el Decreto 67/2008, de 13 de mayo por el que se establece la valoración de las especies de fauna silvestre amenazada de Castilla-La Mancha. Y que si consideramos la desaparición de la pareja y de las nidadas que no han fructificado desde 2015 estaríamos hablando de al menos 8 ejemplares, esto es, un total de 480.000 euros en daños a la especie.

3.- Que se revise la declaración de impacto ambiental y la autorización ambiental a la vista de los hechos y que se decrete el cese de la actividad hasta la recuperación de los impactos críticos que sobre el águila perdicera está produciendo el Ecoparque.

Además, hacemos expresa solicitud de ser considerados como parte personada en los expedientes del tipo que sean que se incoen al amparo de esta denuncia.