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Cazadores prohiben usar ruta senderista pública en Cabañeros

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Ecologistas en Acción acusa al ayuntamiento de Hontanar, a la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural y al Parque Nacional de Cabañeros de no hacer nada por evitarlo y de dar pie a este tipo de atropellos e ilegalidades que perjudican al ecoturismo en la zona.

Las personas que se han acercado esta Semana Santa a una de las rutas que se publicitan en el área de influencia socioeconómica del Parque Nacional de Cabañeros se han encontrado con una desagradable sorpresa.

Los gestores del coto de caza por el que atraviesa la ruta desde Hontanar (Toledo) a Los Porches y al Collado de la Madroña han instalado sobre la señalización de la misma unos letreros en los que se puede leer “Atención peligro. Prohibido el paso. Se está cazando con arma larga o rifle en toda la finca del 1 del 4 al 31-7-2017”.

Como ya ocurriera con el caso del vecino municipio de Navahermosa denunciado hace unos días, se conmina a los senderistas que quieren hacer uso de caminos públicos a no hacerlo bajo la amenaza del peligro que pueden correr a causa de la práctica de la caza. En este caso, se trataría de recechos de corzo y seguramente también de aguardos de jabalí que la Consejería de Agricultura pretende autorizar en la nueva orden de vedas para el periodo de abril a julio.

Se da la circunstancia de que el acondicionamiento de esta ruta fue solicitado por el ayuntamiento de Hontanar en 2011 y para tal fin recibió una subvención de 39.680 euros de las ayudas que se conceden en el área de influencia socio-económica del Parque Nacional de Cabañeros.

Ecologistas en Acción se hace eco así de las llamadas de varias personas que en estos días han visto frustrados sus planes de paseo por el entorno de Cabañeros y, por ello, está ya dirigiendo escritos al ayuntamiento, a la Consejería de Agricultura y al Parque Nacional para que de inmediato se retiren los carteles y se abra expediente sancionador al coto. También se solicita que se suspenda la caza en la zona, puesto que, como los carteles reconocen implícitamente, es obvio que el uso de rifles en esta zona y época del año es peligrosa para las personas.

Ecologistas en Acción recuerda que no se puede prohibir el paso por caminos de uso público por motivos cinegéticos. Es más, según la normativa son los cazadores los que no sólo no pueden cazar en los caminos sino que además deben respetar una zona de seguridad de 50 metros de ancho y no pueden disparar en su dirección.

Hay que destacar que éste no es un caso aislado, ya que hay más situaciones en las que los cazadores o los ayuntamientos que los amparan prohíben o intentar coartar el paso de senderistas y ciclistas por rutas señalizadas o caminos públicos. Estas acciones encuentran amparo en la falta de vigilancia de las autoridades y, lo que es más grave, en la permisividad cada vez mayor que la Consejería ofrece a modalidades fuera de la temporada general.

La caza del corzo, los aguardos de jabalí y el control con escopeta del conejo van a acabar dando un disgusto serio a algún viandante, turista o ciclista. De momento ya están perjudicando al turismo de naturaleza, dañando la biodiversidad y generando una muy mala imagen de los espacios naturales de Castilla-La Mancha.

Castilla-La Mancha líder en accidentes de caza porque se impulsan modalidades peligrosas y se puede cazar todo el año

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BatidaJabaliLa Plataforma contra la Ley de Caza de Castilla-La Mancha exige a la Consejería que modifique la ley y las órdenes de veda para que se limiten los periodos y las modalidades de caza al objeto de hacer del campo un lugar más seguro y agradable para los ciudadanos.

El Gobierno de España respondiendo a una pregunta parlamentaria de un diputado socialista acaba de hacer oficiales las estadísticas de accidentes de caza habidos en España en los últimos años. Aunque la información no hace referencia exacta a fallecidos y heridos, destaca en la misma el triste liderazgo de Castilla-La Mancha en esta materia ya que acumula cerca del 30% de los incidentes de caza registrados.

En 2016 se han registrado 58 accidentes en España, de los cuales 17 han sido en la región. Y en los últimos cinco años han sido 307 en España y nada menos que 83 en Castilla-La Mancha.

El que Castilla-La Mancha acumule tantos casos no es proporcional ni con su superficie, que supone algo más de 15%, ni con el número de licencias, que en 2016 fueron 105.000 cerca también al 15% nacional.

A juicio de la Plataforma contra la ley de caza de Castilla-La Mancha el motivo por el que hay más accidentes de caza en esta región se debe al modelo de caza que se practica, un modelo que fomenta la caza intensivamente y las modalidades de riesgo.

La ley de caza y las normas que la desarrollan, entre ellas la orden de vedas, son tremendamente permisivas con la caza y, así, ya no hay mes en el año en el que no se produzcan disparos en el campo. La temporada general y el periodo de veda han pasado a mejor vida. Año tras año se ha ido modificando el calendario de caza e incorporando nuevos periodos adicionales que han terminado por rellenar el hueco que existía entre el cierre de una temporada y la apertura de la siguiente.

Modalidades como la caza intensiva en los cuarteles de caza comercial, el control del conejo, la caza del zorro y de la urraca y el rececho del corzo, se pueden practicar ahora en primavera y verano sin respetar épocas de cría ni espacios naturales protegidos. Además se ofrecen cotos de caza “todo el año”, que se encubren como zonas de adiestramiento de perros o de aves de cetrería.

La última aportación, si la Consejería no retira su injustificable propuesta de la orden de vedas, es la de abrir una temporada de caza de jabalí mediante aguardos nocturnos que se permitiría entre el 1 de abril y el 31 de agosto en Albacete, Ciudad Real y Toledo, y entre el 1 de mayo y el 31 de agosto en Cuenca y Guadalajara.

El problema de los accidentes y de la gestión de la caza no es por tanto que Castilla-La Mancha sea simplemente una región con mucha tradición cinegética, sino que es que se permite cazar más que en ninguna parte y además se promueven modalidades tan peligrosas como el aguardo nocturno de jabalí o se conceden armas laxamente o a edades impropias.

La Plataforma contra la ley de caza de Castila-La Mancha recuerda que los accidentes de caza ya no afectan sólo a los cazadores, sino que lo hacen cada vez con mayor riesgo y gravedad a quienes hacen uso del medio natural para otras actividades recreativas, deportivas o productivas.

En ese sentido exige a la Junta de Castilla-La Mancha, a través de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, una revisión en profundidad de la normativa cinegética, tanto de la ley como de las órdenes de vedas, eliminándose los periodos extraordinarios que se han ido incrementando con los años y las modalidades como el aguardo nocturno ya que son extremadamente peligrosas y no sirven para los fines que se argumentan.

Control del conejo: licencia para matar, inútil y peligrosa

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Ecologistas en Acción reclama medidas estructurales de intervención en las infraestructuras, mejora del hábitat y de protección de los cultivos frente a la reincidencia en el error de una resolución de comarca de emergencia cinegética que se ha mostrado ineficaz y que implica riesgos para la seguridad de las personas y de los ecosistemas.

Un año más, y van unos cuantos, la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha ha publicado una resolución por la que se declara comarca de emergencia cinegética temporal por daños de conejo de monte un amplio territorio de Castilla-La Mancha. En los cotos de nada menos que 231 términos municipales se permitirá la caza con hurón todo el año y con escopeta entre el 1 de junio y 15 de agosto con la condición de que comuniquen con al menos veinticuatro horas de antelación el inicio del control.

A esta medida se añade la concesión de permisos extraordinarios y a veces anuales y renovables para cazar conejos con hurón en cientos de kilómetros de taludes de infraestructuras y de otras zonas de seguridad de dominio público, incluidas riberas y cauces de arroyos y ríos, caminos o vías pecuarias.

La nueva resolución no hace sino constatar y repetir la ineficacia de las resoluciones anteriores destinadas al control de la población mediante la caza, y el enquistamiento de un problema que viene provocado por causas enteramente humanas.

Los conejos no han hecho otra cosa que proliferar al amparo de unas transformaciones de hábitat que han mermado sus terrenos naturales para ser profusamente ocupados por cultivos agrícolas e infraestructuras. Y al resguardo también de unas actuaciones agrícolas y cinegéticas que han mermado a la mínima expresión sus refugios naturales y las poblaciones de sus predadores naturales.

La plaga, si cabe hablar de ella, no es la de los conejos, es la de las malas prácticas y el desastroso planeamiento de la actividad agraria y de las infraestructuras. A ello hay que sumar dos agravantes muy significativos. La práctica falta de adopción de medidas preventivas por quien dice sufrir los daños. Y la incapacidad de las administraciones, en particular de la Consejería de Agricultura y de las titulares de infraestructuras, para aplicar medidas no meramente coyunturales.

Todo ello ha dado lugar a un terreno abonado para aquellos que lanzando desproporcionados mensajes alarmistas se permiten exigir a los demás actuaciones mientras no están dispuestos a asumir su responsabilidad para proteger los cultivos que dicen defender.

El problema del conejo es, sin duda, complejo. Acucia y es muy doloroso para aquellos casos concretos que lo sufren, aunque no dejan de ser una minoría en el vasto agro castellano-manchego. Pero se hace aún más difícil de abordar cuando una y otra vez se repiten los mismos errores y se asiste al círculo vicioso de protestas y de adopción de medidas ineficaces en el que algunos parecen sentirse más cómodos que si abordaran de una vez por todas las distintas opciones a su alcance para resolverlo.

Ecologistas en Acción ha aportado y seguirá aportando soluciones concretas al problema del conejo, pero como asociación que pretende colaborar con la administración y con las organizaciones agrarias está muy decepcionada por la respuesta recibida por unos y por otros y por el agobiante clima de enfrentamiento que se ha creado en torno a este problema.

Máxime cuando además, resoluciones como la ahora aprobada implican un impacto directo y muy peligroso para las personas que quieren disfrutar en los próximos meses del medio natural, para los espacios naturales y para las especies protegidas. El que se permita cazar con escopeta en tanta superficie de terreno, incluso en o en colindancia con zonas de seguridad, y en época de buen tiempo es una grave irresponsabilidad que debiera ser inmediatamente corregida. Como lo es que se pueda pegar tiros en zonas protegidas de la Red Natura 2000 y en épocas del año donde se precisa de tranquilidad para que las especies, protegidas o no, puedan completar su ciclo reproductor.

Conviene recordar que la resolución incluye y afecta a espacios de la Red Natura 2000, como ZEPA y LIC, y también da pie a que se pueda cazar en zonas de cría de especies protegidas, tales como determinados cultivos agrícolas de secano, las zonas de ribera o incluso espacios forestales colindantes a los cultivos.

Por el contrario, nada dice ni la resolución ni la Consejería de las soluciones estructurales que pasan por la actuación sobre las infraestructuras para que dejen de ser cobijo de madrigueras de conejos, ni de la autoprotección de los cultivos mediante mallas conejeras, ni de la mejora de los hábitats naturales para que sirvan de barrera de protección ni del fomento de especies predadores. En este último punto, resulta particularmente contradictorio que en los mismos cotos en  los que se va a permitir masacrar a los conejos se pueda autorizar el control de sus predadores naturales, entre ellos el zorro.

Por último, Ecologistas en Acción quiere denunciar que esta resolución, que toma el relevo de lo que se denominaba descaste del conejo, facilita que los cotos de caza hagan negocio y vendan la caza fuera de la temporada general. Lo que contribuye al interés de los mismos para que se perpetúen esas superpoblaciones que dicen combatir. La caza comercial, una vez más amparada en una ley retrógrada, se ofrece a resolver un problema que a ella misma le interesa y mucho que se mantenga en el tiempo para seguir ganando dinero a costa de los daños al medio ambiente y a los cultivos.