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El incendio de Toledo, una catástrofe ambiental que exige respuestas y algunas reflexiones.

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P1140175 (1320 x 741)–          El origen del incendio apunta a una negligencia muy grave en la instalación y empleo de una bomba de agua para regadío agrícola 

–          El valor ambiental de los terrenos afectados es muy alta, la de mayor nivel en el término municipal de Toledo 

–          Apoyamos una recuperación natural de la superficie afectada en la línea de lo propuesto por los técnicos del ayuntamiento de Toledo. 

–          Es preciso hacer una reflexión sobre cómo evitar este tipo de negligencias, pero resultará difícil atajarlas si las administraciones no son coherentes a la hora de aplicar el mismo criterio a todos. Por ejemplo, al Puy du Fou y su famoso espectáculo pirotécnico, una ilegalidad manifiesta consentida por las autoridades.

Una vez controlado el incendio que se inició el pasado viernes 28 de junio en la finca Loeches situada al sudoeste de la ciudad de Toledo, Ecologistas en Acción de Toledo ha hecho un recorrido de la zona afectada y ha realizado una valoración de lo ocurrido y de lo que estaría por venir.

Finalmente se ha constatado una superficie dañada de unas 1.600 hectáreas de terreno principalmente forestal de encinar y en una parte calificado como urbano dentro de los términos municipales de Toledo, el más afectado, Guadamur, Argés y Albarreal de Tajo.

Según los datos disponibles la causa del incendio sería la avería de una bomba de extracción de agua para regadío que estaba siendo usada en circunstancias presuntamente indebidas, tanto por su ubicación, como por el riesgo de incendio, como por su estado y modo de empleo.

Es decir, el origen del incendio, apunta a una negligencia muy grave que podría tener responsabilidades penales dirigibles tanto sobre los titulares de la explotación agrícola de regadío como sobre los responsables últimos de la instalación y manejo de la bomba de agua.

Cabe señalar que el incendio ha provocado algunos daños materiales en parcelas y viviendas en la urbanización de Monte Sión de Toledo, así como en fincas y casas de campo. Afortunadamente, y a pesar de la virulencia y la velocidad del fuego, no cabe reseñar ninguna pérdida irreparable, de lo cual cabe alegrarse muy especialmente.

De la importancia del incendio da cuenta la velocidad de propagación. En sólo 30 horas, desde que se produjo hasta que se dio por estabilizado, las llamas recorrieron 15 kilómetros. Y a su paso saltaron los 35 metros de ancho de la autovía CM40, Ronda suroeste de Toledo.

Ante un suceso tan virulento y con grave riesgo para las personas, los medios de extinción realizaron un trabajo extraordinario digno de reconocer y de agradecer. También hay que hacer un reconocimiento muy especial al buen hacer y a la colaboración de tantas personas que ayudaron al vecindario y a la que facilitaron el traslado de centros municipales tanto de personas como de animales. Sin duda, todo ello supone un ejemplo de compromiso ciudadano que dignifica a esta ciudad.

Por desgracia la afección más grave del incendio se centra en lo medioambiental. El valor de los terrenos afectados por el incendio es altísimo, sobre todo para el municipio de Toledo y colindantes, pues la zona quemada estaba densamente poblada de monte y bosque de encinas que en algunas zonas tenía una altísima biodiversidad con especies acompañantes tan singulares como la cornicabra, el enebro, la efedra, entre otras muchas. Es el espacio natural más importante del municipio de Toledo y, además, en buena parte sobre terreno de titularidad municipal.

Desde el punto de vista faunístico se han quemado cientos de hectáreas de áreas críticas y de reproducción de águila imperial ibérica y de águila-azor perdicera. Así como terrenos potenciales para la dispersión y recuperación del lince ibérico. Las tres especies declaradas en peligro de extinción. También se han visto afectados hábitats de interés comunitario y elementos geomorfológicos protegidos.

En algunas zonas la vegetación y la fauna, casi han desaparecido por completo, sobre todo en las laderas que dan al Tajo, entorno a la CM-40 y desde ésta hasta la finca Palomilla, en el término de Argés. Afortunadamente la resistencia natural de las encinas al paso del fuego ha hecho que muchos ejemplares arbóreos hayan aguantado vivos y con visos de recuperarse a medio plazo.

Ahora el trabajo en el incendio se centra en una labor absolutamente necesaria que es la investigación del caso y la depuración de las correspondientes responsabilidades. Hay que confiar plenamente en que a la mayor brevedad la unidad de investigación de incendios de los agentes medioambientales y el resto de autoridades evacúen sus informes y se proceda tanto en vía penal como administrativa. Sólo sancionando como se merecen estos hechos y corrigiendo errores se puede avanzar en la prevención de incendios de cara al futuro.

Recordemos que el artículo 358 del vigente código penal considera delito la imprudencia grave que dé lugar a incendios tanto en zonas forestales como no forestales y que suma gravedad a la sanción si se ha puesto en riesgo la vida de personas. En estos casos más graves los culpables podrían sufrir una pena de hasta 10 años de cárcel.

Por último y de cara al futuro inmediato hay varias cuestiones sobre las que toda la ciudadanía y las administraciones toledanas deben reflexionar.

En relación a la recuperación ambiental de los terrenos, hay que ser muy cuidadosos y pacientes a la hora de abordarla. Castilla-La Mancha ya ha sido ejemplo de como si se apoya la regeneración natural se puede tener más éxito y más consistente que si se realiza una labor de repoblación artificial. Los encinares tienen capacidad de regeneración, y aunque costará que se recuperen, y aún más el conjunto del ecosistema con su flora y fauna, es más barato y rentable dejar que la naturaleza actúe, apoyándola sólo en situaciones puntuales.

Más importante si cabe, es sacar las debidas conclusiones de cada incendio. Por desgracia, muchas veces, pasada la alarma de la noticia, se olvida hacer una reflexión y tomar medidas eficaces que sean provechosas para el futuro.

En ese sentido la primera nos la tenemos que aplicar la ciudadanía, en particular aquellos colectivos que son usuarios de espacios forestales o agrícolas y que no toman la debida precaución en el manejo de maquinaria que puede provocar chispas o fuegos causantes de incendios.

La segunda se la tienen que aplicar las propias administraciones, en el este caso el Gobierno de Castilla-La Mancha y el ayuntamiento de Toledo, que no ponen el suficiente celo, ni la suficiente información ni vigilancia para que estas situaciones negligentes vayan a menos. Y lo que es peor, dan incluso mal ejemplo cuando justifican situaciones de riesgo con fines políticos y económicos. Y ahí está el caso de que en la misma zona del incendio y con todos los parabienes administrativos se quiera autorizar un espectáculo de fuegos artificiales, el del parque temático Puy du Fou, en una zona de riesgo, tan valiosa, forestal y protegida como la que se ha quemado. Las administraciones deben predicar con el ejemplo para ser creíbles, y en este sentido, en Toledo, lo primero que deben hacer es anunciar ya que no será posible usar fuegos artificiales en el Puy du Fou.

Enlace a descarga de fotografías.

Cesión gratuita y libre por parte de Ecologistas en Acción de Toledo.

Incendio Toledo 28 y 29 junio de 2019

https://photos.app.goo.gl/zapVFCdz2GKgwVRX9

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CASTILLA LA MANCHA SE PUEDE QUEDAR SIN POLINIZADORES SI NO SE TOMAN MEDIDAS URGENTES. 

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Bee_in_flowerEcologistas en Acción advierte de las graves consecuencias ambientales sociales y económicas de la reducción de los insectos polinizadores.

Las malas prácticas agrícolas, el uso de herbicidas en zonas verdes, carreteras y jardines particulares son los mayores factores de amenaza en la región. Ecologistas en Acción demanda una estrategia regional de protección y recuperación de los polinizadores, la prohibición inmediata del glifosato y el reenfoque de las ayudas comunitarias para evitar que las prácticas agrícolas intensivas sigan destruyendo biodiversidad.

  • Con motivo del el Día Mundial de las Abejas (20 de mayo) y del Día Mundial de la Biodiversidad (22 de mayo), Ecologistas en Acción advierte de la importante regresión de las poblaciones de insectos polinizadores. 
  • La organización ecologista reclama a las administraciones españolas que adopten medidas urgentes para asegurar la conservación de estos animales, ya que la reducción de la polinización pone en riesgo la biodiversidad pero también los múltiples beneficios que generan, como la producción de nuestros alimentos.

La polinización constituye un proceso fundamental en los ecosistemas terrestres. Es vital para la conservación de los ecosistemas y para la producción de alimentos. Se calcula que el 87,5 % (aproximadamente 308.000 especies) de las plantas silvestres con flores del mundo dependen, al menos parcialmente, de la polinización realizada por animales.

La polinización genera también múltiples beneficios para las personas, destacando la obtención de alimentos. En España alrededor del 70 % de los cultivos para consumo humano dependen de los insectos que desarrollan la polinización. Además nos ofrecen otros productos como miel, cera o medicamentos y contribuyen directamente a la producción de fibras como el algodón y el lino o materiales de construcción como la madera.

El servicio esencial que ofrecen los polinizadores en la oferta de alimentos se valora en 500.000 millones de dólares a nivel mundial, 22.000 millones de euros para la agricultura europea y más de 2.400 millones de euros para la agricultura española. En los últimos cinco decenios el volumen de producción de cultivos que dependen de los polinizadores ha aumentado a nivel mundial en un 300%, de modo que nuestra subsistencia está cada vez más supeditada a la polinización.

En las latitudes templadas, como las que ocupa España, son los insectos quienes llevan a cabo la mayoría de la polinización. Nuestro territorio es una de las zonas con mayor diversidad de estas especies de toda Europa lo que ha venido asegurando el éxito de la polinización hasta ahora, contando con más de 7.000 especies de dípteros, 4.000 de lepidópteros, 9.500 de himenópteros y más de 10.000 coleópteros que realizan esta función.

Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas se ha comprobado que existe una marcada disminución de las poblaciones de insectos polinizadores. Una reciente revisión de estudios estima que en los últimos 27 años las poblaciones de insectos voladores se han reducido en un 76 %. La mitad de las especies de insectos están disminuyendo rápidamente y al menos un tercio se encuentran en peligro de extinción. Esta pérdida de insectos polinizadores puede llevarnos a una situación con consecuencias catastróficas, dado que se pone en juego el buen funcionamiento de los ecosistemas y la producción de nuestros propios alimentos.

Las principales amenazas para los insectos polinizadores proceden de las actividades humanas como la fragmentación de hábitats, el cambio en el uso de la tierra, los productos químicos agrícolas e industriales, los parásitos y las enfermedades, las especies exóticas invasoras, las colisiones en carreteras, el cambio climático y diversas prácticas agrícolas.

La conservación y recuperación de estas especies es fundamental para el futuro del planeta tal y como lo conocemos. Las administraciones deben tomar medidas eficaces para luchar contra sus principales amenazas.

Ecologistas en Acción reclama la adopción urgente de las siguientes medidas:

– Recuperar y conservar hábitats favorables para los polinizadores mediante buenas prácticas agrícolas que permitan mantener la disponibilidad de flores, fomentar la agricultura ecológica y limitar los cambios de usos del suelo, especialmente en la agricultura intensiva.

– Reducir en un 50 % la utilización de plaguicidas para el año 2023, no autorizando de forma excepcional, como se hace en la actualidad, productos tóxicos prohibidos.

– Control para evitar la introducción de nuevas especies exóticas invasoras y la propagación de las ya introducidas.

– Promover iniciativas que aumenten la disponibilidad de flores y recursos para la nidificación de estos insectos en el medio silvestre, áreas agrícolas, entorno de carreteras y ciudades.

– Promover la educación y la sensibilización en los sectores público y privado sobre los múltiples valores de los polinizadores y sus hábitats.

– Mejorar los instrumentos que sirven de apoyo para la adopción de decisiones para implementar medidas prácticas para evitar la disminución de los polinizadores.

– Incrementar la investigación sobre las especies polinizadoras y su adecuada conservación.

El descenso de las poblaciones de polinizadores supondrá luna reducción de la polinización, lo cual afectará al mantenimiento de la biodiversidad de plantas silvestres, a la estabilidad de los ecosistemas, a la producción de los cultivos, a la seguridad alimentaria y al bienestar humano. Por ello Ecologistas en Acción, iniciará una campaña en redes sociales para informar sobre la importancia de la conservación de estos insectos.

Las organizaciones del Programa Antídoto piden medidas definitivas para acabar con el veneno en el campo a las administraciones .

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cadáver de Buitre negro envenenado redLas nueve organizaciones integrantes del Programa Antídoto, entre las que se encuentra Ecologistas en Acción, reclaman al MAPAMA y a las administraciones competentes de las Comunidades Autónomas una mayor implicación para acabar con esta práctica ilegal. Castilla-La Mancha precisa de un impulso urgente en la lucha contra el uso del veneno

Toledo ha acogido la reunión anual de las nueve organizaciones de defensa del medio ambiente que forman el Programa Antídoto para valorar la situación del uso del veneno en España y de las graves consecuencias que acarrea para la biodiversidad. La primera conclusión a la que han llegado es que el veneno continúa muy presente en el campo y que las administraciones se han relajado en su erradicación.

Las organizaciones muestran su preocupación por la tendencia actual en todo el territorio hacia el debilitamiento del nivel de compromiso en la lucha contra el veneno. Después de un periodo de crecimiento de actuaciones de persecución del uso de veneno, los informes presentados en la reunión señalan cómo desde 2011 hay un progresivo y notable retroceso de la acción de las administraciones en la materia. Destacan como uno de los aspectos más negativos, a pesar de la persistencia de episodios de veneno, y salvo excepciones, el alto grado de impunidad que se da para este delito. En la reunión, se han estudiado propuestas concretas para la mejora de la normativa básica estatal en la materia, coincidiendo en la necesidad de una reducción de los episodios de veneno y de aumentar la actuación policial y legal contra esta grave amenaza para la fauna.

Estrategia Nacional

Las organizaciones del Programa Antídoto han acordado solicitar al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) que apoye económicamente líneas maestras de la Estrategia Nacional contra el Uso Ilegal de Cebos Envenenados, como son la formación de servicios técnicos y jurídicos de las comunidades autónomas y de agentes de la autoridad, el apoyo a la realización de analíticas de los animales y cebos envenenados y el apoyo a las unidades caninas especializadas en la detección de venenos.

Análisis de la comunidad autónoma donde se celebra la reunión anual

Como cada año, el Programa Antídoto ha hecho una valoración más específica de la comunidad autónoma donde se celebra la reunión. En este caso ha puesto el  foco  en Castilla-La Mancha, apreciando que ya en el año 1999 fue una región líder en dotación de normativa y en otros aspectos, pero que actualmente no se encuentra en su mejor momento. Los protocolos de la Estrategia regional (2005) han quedado obsoletos,  han disminuido los medios humanos destinados a la vigilancia y los servicios jurídicos apenas concluyen expedientes sancionadores y de cierre de cotos de caza. Además la actual administración no acaba de cumplir su compromiso de modificar la Ley de caza de 2015 que supuso  un  menoscabo de de la fortaleza normativa regional en materia de lucha contra el veneno.

El caso de la bromadiolona

Un tema que preocupa especialmente a las organizaciones ambientalistas es el de la grave aplicación de venenos rodenticidas por parte de la Consejería de Agricultura en Castilla y León. En relación con ello se ha revisado la situación de las iniciativas judiciales que el Programa Antídoto está llevando a cabo ante el Tribunal Superior de Justicia de Castila y León, recordando que la Consejería de Agricultura sigue sin aportar los informes solicitados por el Juzgado sobre los métodos empleados para declarar la existencia de plaga de topillo. El Programa Antídoto alerta una vez más de que el veneno utilizado, la bromadiolona, es uno de los tóxicos más peligrosos para la fauna silvestre que está causando estragos en el medio natural y poniendo en riesgo la marca “Tierra de sabor”.

Ejemplos positivos y negativos en el resto de España

Durante la reunión se han mostrado ejemplos de  comunidades autónomas como Madrid o Extremadura, claves para la conservación de especies muy afectadas por el veneno y en las que no se ha aplicado ni una sola sanción en veinte años a pesar de los casos registrados.

Sin embargo las organizaciones del Programa Antídoto reconocen  también que en el ámbito de la persecución de este delito ha habido algunas iniciativas con resultados muy destacables, como los logrados por el cuerpo de Agentes Rurales de Cataluña que ha conseguido erradicar el uso de veneno en la provincia de Lérida y cuyos agentes especializados son un modelo a implantar en otras regiones. También es muy destacable en los últimos años, en el ámbito estatal, por su efectividad, el trabajo de la Unidades Caninas especializadas en detección de venenos tanto de la Guardia Civil como de algunas comunidades autónomas.

Daños graves que amenazan la biodiversidad

El Programa Antídoto recuerda que los daños que el empleo del veneno provoca en la biodiversidad son enormes. El informe El veneno en España (1992-2013), que analiza los efectos del uso ilegal de cebos envenenados, desvela que en los últimos 20 años se han producido 8.324 episodios de envenenamiento. Esto ha significado la muerte de 18.503 animales. Sin embargo, las ONG estiman que esta cifra podría llegar a los 185.000, ya que, según las especies, entre el 85% y el 97% de los animales envenenados no se encuentran. Por su parte, el informe Casos graves de envenenamiento de fauna silvestre en España 2010-2015 muestra como solo en 54 casos en ese periodo se ha registrado la muerte de más de 900 animales, buena parte de ellos especies amenazadas.

Sobre el Programa Antídoto: La lucha contra el uso ilegal de veneno tuvo un gran impulso en 1997 cuando surgió el Programa Antídoto, fruto de la preocupación de varias entidades de defensa de la naturaleza por la repercusión catastrófica que, sobre la vida silvestre y, en especial, sobre importantes especies amenazadas, estaba teniendo el uso masivo de veneno en el medio natural. Está formado por nueve organizaciones: Ecologistas en Acción, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), la Fundación Oso Pardo (FOP), la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), el Grupo para la Recuperación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) y la Asociación Veterinaria para la Atención a la Fauna Exótica y Silvestre (AVAFES).