Amianto

La parcela del vertedero de Seseña-Valdemoro no está limpia ni descontaminada un año después.

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WhatsApp Image 2017-05-12 at 11.03.56Una desagradable sorpresa aguardaba esta mañana a los miembros de Ecologistas en Acción y a los periodistas que han acudido al vertedero de neumáticos de Seseña-Valdemoro, cuando se cumple un año exacto del inicio del fuego.

Al contrario de lo que anunciaron los consejeros de medio ambiente de la Comunidad de Madrid y de Castilla-La Mancha y el propio alcalde del Ayuntamiento de Seseña, la parcela no está limpia ni descontaminada, de hecho se sigue trabajando en ella.

En la parcela de 11 hectáreas se puede observar como una retroexcavadora de Tragsa carga camiones con restos de tierra y cenizas procedentes de los caminos hechos durante el incendio. Dichos portes son trasladados a los gestores y vertederos autorizados en Novés (Toledo) y Valdilecha (Madrid).

En la parcela también se puede observar como en una superficie de unas tres hectáreas numerosos trozos de neumático sobresalen en la superficie, mezclados y enterrados en la tierra. Los trozos, algunos de gran tamaño, proceden de restos que no ardieron y que no han sido retirados en las labores de limpieza. Por último, sospechosas sombras negras destacan sobre el blanco de la ladera, denotando que aún quedan rastros de cenizas sin limpiar sobre el terreno.

Estas circunstancias y el hecho indudable de que Tragsa está trabajando en la zona ponen de manifiesto que la parcela que alojó el mayor vertedero de neumáticos de Europa sigue sin estar limpia ni descontaminada. Y que aunque sea una reducida parte sobre lo que ya se ha retirado, todavía quedan cenizas y restos de neumático por eliminar para completar la labor de restauración de la zona.

Ecologistas en Acción considera absolutamente increíble que ni en la zona de Madrid ni en la correspondiente a Castilla-La Mancha se hayan terminado los trabajos y desmiente que la parcela esté absolutamente limpia, como se ha dicho en reiteradas ocasiones.

Demandamos una explicación veraz de la situación, así como todos los informes que se ha dicho que acreditan la descontaminación de las zonas. A la vista de las circunstancias, poca credibilidad merece lo anunciado hasta ahora por las autoridades.

Ante la inesperada situación que demuestra que no se ha limpiado ni restaurado la zona, Ecologistas en Acción ha declinado participar en el acto que el Ayuntamiento de Seseña había programado para mañana en reconocimiento a las personas que ayudamos durante la catástrofe. La asociación ha pedido al alcalde que aplace el acto hasta que de verdad esté limpia y recuperada la zona.

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El nuevo plan de residuos de Castilla-La Mancha insuficiente y mal enfocado.

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Ecologistas en Acción considera que el nuevo plan de residuos de Castilla-La Mancha recientemente aprobado no crea los suficientes mecanismos necesarios para evitar manejos ilegales e  incendios como los de Seseña o Chiloeches y que sigue priorizando la incineración y el vertido frente a otros sistemas de gestión no contaminantes.

Ecologistas en Acción de Castilla-La Mancha manifiesta sentirse defraudada y frustrada ante la negativa de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural a aceptar las mayor parte de las alegaciones que se le han presentado en el sentido de apostar de una vez por la reducción,  la reutilización y el reciclado, en lugar de hacerlo por el vertido y por la llamada valorización que no es sino una simple incineración.

El escenario de los residuos en Castilla-La Mancha no puede ser más desalentador. Un alto porcentaje de residuos urbanos no gestionados que llenan los vertederos antes de tiempo, como ha ocurrido en el de Toledo. Unas bajas tasas de reciclado. Un descontrol evidente de los centros de gestión de los residuos tóxicos y peligrosos, de los residuos de construcción y demolición, de los lodos y de los neumáticos. Manga ancha para verter con la excusa de servir a la restauración en graveras, pozos y canteras. Una falta de control administrativo eficaz que ofrece el caldo de cultivo donde prosperan situaciones como las que han dado lugar a las catástrofes ambientales de Seseña y Chiloeches. Y todo ello aliñado además con la ausencia de protocolos de emergencias adaptados a estas catástrofes ambientales en las que ha primado la desinformación y el ocultamiento de los riesgos para la población y el medio ambiente.

El Plan desvirtúa  los  objetivos  básicos  de  la  Economía  Circular,  en  los  que  decía  inspirarse y así,  cumpliéndose  los  peores  augurios,  el  pasado  día  29  de  diciembre  ha  quedado  aprobado  un  texto que  tiene  muy  poco  que  ver  con  las  medidas  urgentes  que  exige  el  freno  a  la  escalada  imparable  en  la  generación  de  residuos,  que  aseguren  el  avance  únicamente  de  los  tipos  de  gestión  saludables  para  el  medio  ambiente y la salud   y  que eviten  tanto  la  proliferación  de  vertidos y vertederos como el comercio ilegal pseudo-mafioso en auge.

El plan además facilita el subterfugio para seguir apostando por la incineración a través de los llamados “combustibles  alternativos” o CDR (combustibles derivados de residuos). Este será que, por ejemplo, el destino de parte de los neumáticos de Seseña y de  las  50.000  toneladas  de  hidrocarburos  tóxicos  de  la  laguna  de  Arganda. Restos que se quemarán en centros de trabajo y cementeras, respectivamente, sin  que  nadie  pueda  asegurar  que  con  su  combustión  no  se  liberarán  a  la  atmósfera  las  mismas  sustancias  tóxicas  que  se  emitieron  en  el  incendio.

Ecologistas  en  Acción,  organización que representa a las asociaciones de defensa de medio ambiente en Consejo de Prevención y Reciclado de Residuos, fiel  a  los  propósitos  de  la  Economía  Circular – prolongar  el  ciclo  de  utilidad  de  los  residuos,  ahorrar  materiales  y  recursos  y  evitar  emisiones  contaminantes -,  puso  en  sus  sugerencias  al  borrador  especial  interés  en  mantener  como  eje  rector  del  Plan  el  principio  de  jerarquía – prioridad  absoluta  de  la  reducción,  la  reutilización  y  el  reciclaje  (las  tres  R ) -, reclamando  por  ello  la  supresión  del  principio  espurio   de  Gestión  Integrada,  que  promueve  la  igualdad  de  rango  de  todos  los  tipos  de  gestión,  en  especial,  de  la  incineración,  que  por  sus  efectos  nocivos  había  sido  colocada  en  penúltimo  lugar,  desvirtuando  así  la  jerarquía  en  la  gestión  y  haciéndola  en  la  práctica  inoperante.

Apostamos por los sistemas de SDDR (de depósito, devolución y retorno) en implantación en comunidades limítrofes como la valenciana. Por la instalación del contenedor de materia orgánica, por nuevos sistemas integrados de gestión. Por la sensibilización ambiental de los ciudadanos y de los agentes productores. Por la dotación de medios humanos que asegura la adecuada vigilancia y control en la gestión de los residuos.

Entre otras muchas cosas que no se han aceptado, sólo dos han parecido tener alguna respuesta por parte de la Consejería, el incremento de inspecciones, puesto en marcha ya con un programa recientemente aprobado. Y la imposición de tasas e impuestos al transporte y gestión que desincentiven el hecho de que hoy por hoy Castilla-La Mancha es una comunidad importadora de los peores residuos que se generan en España. Sin embargo ambas medidas tendrán dificultades en su aplicación, la primera por la falta de personal especializado, y la segunda porque requiere de modificaciones legislativas que no se sabe cuánto tardarán.

Críticas a la política ambiental ambivalente de Castilla-La Mancha

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Ecologistas en Acción hace balance de la situación ambiental en Castilla-La Mancha. Anuncia la personación en los casos de los incendios de Seseña y Chiloeches, pide la remodelación de la cúpula del Platecam, reclama medios humanos y que cesen los recortes en medio ambiente.

El 4 de julio de 2015 tomó posesión el presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García Paje, fruto de un acuerdo de investidura ahora roto entre el PSOE y Podemos y que dejó de lado las prioridades ambientales. Afortunadamente esa ausencia lamentable no ha impedido que se hayan puesto en marcha importantes iniciativas, pero a la postre está dejando aflorar graves carencias en la gestión del medio ambiente a escala regional.

La política de medio ambiente del ejecutivo regional empezó teniendo más luces que sombras, pero empieza a tener más sombras que luces, sobre todo después de la dimisión del Viceconsejro de Medio Ambiente y de la crisis de los incendios. También tras observar el escaso contenido y falta de visión de calado ambiental del Pacto por la Economía y el Empleo y del Debate del Estado de la Región.

Lo sucedido en la gestión de los residuos, de los incendios de Seseña y Chiloeches y del vertedero de amianto en Toledo no son sino la prueba de que la Junta no dispone de los medios ni de la iniciativa para afrontar sus más elementales obligaciones en materia medioambiental.

PRIMERAS MEDIDAS, NECESARIAS Y BIEN RECIBIDAS

El nuevo gobierno tomó algunas decisiones en las primeras semanas que ya figuraban en el programa electoral del PSOE y de Podemos. Así, el 27 de julio de 2015 se inicia el procedimiento de ampliación de la ZEPA/ZEC de El Hito, recientemente aprobada, se apuntala la oposición al proyecto del ATC de Villar de Cañas, se inician los trámites para limitar la explotación de hidrocarburos mediante la técnica del fraking y se conforma una postura regional fuerte para hacer frente al deterioro del río Tajo y al impacto del trasvase Tajo-Segura.

Tambien se crea, por primera vez en Castilla-La Mancha, una viceconsejería de medio ambiente. Y, en el aspecto de la participación pública, se inician los debates sobre la reforma de la ley de caza, sobre los planes de uso y gestión en Red Natura 2000 y sobre un nuevo modelo de desarrollo económico, éste en base a las denominadas “Mesas del pacto por la recuperación económica”.

FALTAN POLÍTICAS DE FONDO

Pero pronto se observan las limitaciones a las que se enfrenta la puesta en práctica de políticas ambientales. Los presupuestos de 2016 mantienen los recortes de etapas anteriores, 45% sobre los de 2010, ofreciendo una carencia de medios humanos y materiales que hacen muy difícil el control y la vigilancia ambiental o que imposibilitan la puesta en práctica de actuaciones en sectores estratégicos, como por ejemplo el de la educación ambiental.

También aparecen las contradicciones en la tramitación de actuaciones como el proyecto de minería de tierras raras en el sur de Ciudad Real, en la petición de regularización de pozos ilegales en el Guadiana o en las situación de las viñas en espaldera irregularmente instaladas en zonas protegidas. 

Por otro lado, se echan en falta iniciativas de calado que promuevan adecuadamente las actividades económicas sostenibles como la agricultura y la ganadería ecológicas, la movilidad sostenible, el cambio de modelo energético o el ecoturismo.

Aún siendo conscientes de lo difícil que es cambiar la inercia negativa en materia de medio ambiente que se arrastra de la legislatura anterior, esperábamos y esperamos más de un Gobierno y de unos partidos que lo apoyan que han asumido a través de los programas electorales importantes compromisos ambientales. 

Será por la falta de medios, por la falta de tiempo o de voluntad política, pero el caso es que, en las políticas a medio y largo plazo no se ha avanzado de forma significativa hacia una sociedad sostenible en Castilla-La Mancha.

Para colmo y después de dos crisis ambientales muy mal gestionadas y peor resueltas, las de los incendios del vertedero de neumáticos de Seseña y de la planta de tratamiento de residuos de Chiloeches, el Viceconsejero de Medio Ambiente se ve obligado a dimitir dañando, quien sabe para cuanto tiempo, una institución que ha tardado mucho en lograrse y que sigue siendo muy necesaria para esta región.

Si analizamos brevemente y por sectores podemos dar algunos apuntes sobre lo acontecido en estos 14 meses .

Aguas: si exceptuamos la oposición al trasvase Tajo-Segura y la defensa del caudal del Tajo sigue sin substanciarse el cambio necesario en política de aguas. No se ha avanzado en la gestión racional del agua que priorice el ahorro, la preservación del ciclo hidrológico o el sostenimiento de los ecosistemas y se mantienen y alimentan las regularizaciones de pozos ilegales en el Guadiana o la sobrexoplotación en el Júcar y en el Tajo.

Infraestructuras: se mantiene la sobredotación de las infraestructuras del transporte y se piden más, retomando proyectos impactantes como las autovías Toledo-Ciudad Real o la Cuenca-Albacete. La falta de fondos es la única razón por la que estos proyectos no avancen a corto plazo.

Urbanismo: sigue por hacer la reforma que impida que vuelvan a reproducirse las condiciones que dieron lugar a la burbuja inmobiliaria en Castilla-La Mancha. Y no se ha puesto en marcha ningún mecanismo para cicatrizar en lo posible las heridas dejadas en el territorio.

Agricultura y desarrollo rural: Al mantenimiento de las mismas políticas agrícolas que padece el medio ambiente de nuestra región, se añade la mala solución dada al recorte a las ayudas para la agricultura ecológica. Independientemenete de las cuantías, Ecologistas en Acción ha solicitado un apoyo decidido a un agricultura sostenible que mantenga la fertilidad de la tierra a largo plazo.
Además, las nuevas líneas de ayuda, están ocasionando el incremento de la ganadería intensiva, especialmente la del porcino, que ha demostrado ser altamante impactante, sobre todo por el efecto muy negativo sobre el medio ambiente de los purines. Así mismo, la catalogación del herbicida glifosato por la OMS, como posible cancerígeno, no ha tenido repercusión en que deje de usarse en Castilla-La Mancha, como sí ha ocurrido en la Comunidad de Madrid.

Cambio climático: la nueva estrategia regional sigue bloqueada, mientras no se da el necesario impulso ni a las renovables, ni a la movilidad sostenible.

Residuos: catástrofes como los incendio Seseña y Chiloeches demuestran que los planes de gestión de residuos, así como su implementación, están fallando estrepitosamante. Asimismo que los protocolos de emergencias del Platecam están desfasados y crean daños adicionales a los que pretende evitar. Sigue sin visos de solución el vertedero de restos de amianto existente en Toledo. El nuevo plan regional de gestión de residuos, presentado recientemente, supone más de lo mismo y en nada soluciona los graves problemas que se llevan arrastrando durante décadas en Castilla-La Mancha.

Gestión e incendios forestales: los incendios siguen absorbiendo buena parte de los recursos económicos y humanos dedicados al medio ambiente y, a pesar de ello, siguen sin atenderse medidas de prevención y vigilancia que eviten actuar a posteriori en este tipo de catástrofes.  

Espacios naturales y especies protegidas: las propuestas en este sector permanecen bloqueadas, algunas, como el Plan de recuperación del águila perdicera o del lobo, se arrastran desde hace varias legislaturas. A trompicones está avanzando la aprobación de los planes de gestión en espacios red natura 2000 y se mantienen abiertos los centros de interpretación. Y los parques nacionales siguen con los problemas de siempre, agudizados si acaso por el paso del tiempo.

Caza: a pesar de que el ejecutivo entrante defendió la reforma de la nefasta Ley de caza que aprobó el gobierno de Cospedal, 14 meses después se ha publicado un primer borrador que queda todavía muy lejos del cambio que solicitó la “Plataforma contra la ley de caza”. Lo peor es que este ejecutivo sigue apostando por un modelo de caza comercial e intensiva. 

Recursos naturales: la decisión positiva por parte del gobierno regional de decir no al fraking, tiene su reverso en la tolerancia a la explotación minera de las denomonadas tierras raras.

Bienestar animal:  a pesar de que se han iniciado los trabajos para una nueva ley de protección animal, no parece que el Gobierno vaya a afrontar el problema del maltrato animal en sectores tan problemáticos como la caza o los toros.

QUEDA MUCHO E IMPORTANTE POR ABORDAR

Hay mucho e importante por abordar en materia de medio ambiente en Castilla-La Mancha y, de momento, no se ve que las buenas expectativas iniciales que creó el Gobierno se vayan a ver sustanciadas. La Viceconsejería está falta de presupuestos, pero, sobre todo está falta de peso político y de medios humanos para asumir siquiera sus tareas administrativas básicas. Ni que decir tiene lo difícil que sería asumir los nuevos retos que son necesarios. Tan mal se ve la situación que, hoy por hoy, sería para estar satisfecho con que la Viceconsejería dispusiera de los medios humanos básicos y formados para atender sus obligaciones en materia de control y gestión del medio ambiente. Hacen falta agentes medioambientales, técnicos y jurídicos que saquen el trabajo del día a día. Y, a su vez iniciativas políticas que transformen un modelo ambiental más pendiente de ir saliendo del paso según van surgiendo los problemas que de organizarse y actuar adecuadamente.

Tras la dimisión del Viceconsejero y las catástrofes de Seseña y Chiloeches, es necesario también la modificación del Platecam y la sustitución de los responsables de la aplicación del mismo y que provocaron desinformación y mayores daños para la salud y el medio ambiente de los que se hubieran sufrido en caso de haber actuado con criterios de prevención.

También es necesario un nuevo Consejo Asesor de Medio Ambiente, en el que la administración no vote sus propias propuestas, y que sea escenario de debate e iniciativas en las que participen todos los agentes implicados.

Pero, con todo, lo más importante es que el Gobierno “se ponga las pilas” y también los partidos que lo sustentan en el Parlamento Regional. Y que entiendan de una vez que el medio ambiente no es una “María” que sólo hay que atender cuando hay un problema. Sino que es algo que hay que gestionar adecuadamente todo los días y sobre lo que se puede fomentar un modelo de desarrollo de verdad sostenible y generador de empleo.

La exposición sobre el peligro del ozono “malo” llega a Toledo

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CARTEL-EXPOSICION_TOLEDOEcologistas en Acción Toledo ofrece a partir de mañana la posibilidad de visitar de forma gratuita la exposición sobre los riesgos asociados a la contaminación por ozono troposférico. La exposición permanecerá expuesta en el centro social polivalente del polígono residencial Santa María de Benquerencia de Toledo hasta el próximo 1 de septiembre.

La contaminación por ozono “malo” es una gran desconocida para muchas personas, pero causa cada año 17.000 muertes prematuras en la UE; 1.800 de ellas en el estado español. Además de grandes daños a la vegetación. Este contaminante no sale de los tubos de escape, ni de las chimeneas, y afecta más a las zonas periurbanas y rurales que a las grandes ciudades, especialmente en verano.

La provincia de Toledo, en verano y por su proximidad al área  metropolitana de Madrid es una de las ciudades más propensas para la acumulación de niveles de ozono troposférico por encima de los valores máximos  a partir de los cuales se activan diferentes niveles de alerta a la ciudadanía.

Conoce más sobre las causas, consecuencias y alternativas posibles para la mejora de la calidad del aire visitando la exposición sobre ‪Ozono troposférico ‬ de Ecologistas en Acción. Del 23 de agosto al 1 de septiembre en horario de mañana (entre las 09:00 y las 14:00 horas excepto fines de semana en las que el centro permanecerá cerrado). La exposición será de libre acceso en el Centro Social Polivalente del Polígono Residencial de Santa María de Benquerencia de Toledo.

El 1 de septiembre a las 19:00 horas, tendrá lugar una charla informativa sobre por qué la provincia de Toledo y otras provincias limítrofes registran valores de ozono por encima de los niveles legales para la protección de la salud y la vegetación. Además este día la exposición será visitable también en horario de tarde hasta las 20:00 horas.

Amianto en Toledo, apoyo a los vecinos ante el fiasco en la retirada de residuos.

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El comienzo de la retirada de residuos con amianto en el vertedero de Ibertubo sito junto al barrio del Polígono de Toledo está desatando, y con razón, la preocupación e indignación vecinal.

De nuevo se suceden por parte de las administraciones actuantes, en este caso la Confederación Hidrográfica del Tajo, la Junta de Castilla-La Mancha y el ayuntamiento de Toledo, unas pautas que exponen gravemente a la población y al medio ambiente a través de la minusvaloración del riesgo, de prácticas inadecuadas y de explicaciones incomprensibles, en una secuencia que está empezando a parecerse demasiado a la lamentable gestión del incendio de Seseña,

En una actuación de desamiantado no se han de producir nubes de polvo de ningún tipo, se den o no mediciones que determinen la presencia de fibras en el aire. La normativa y las guías técnicas que tutelan este tipo de prácticas son muy claras al respecto e imponen, una vez que se ha determinado que lo que procede es aplicar un plan de trabajo de desamiantado, una serie de técnicas de gestión y de prevención que a la vista de los hechos no se están cumpliendo.

La normativa, el Real Decreto 396/2006 que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, y las guías de buenas prácticas del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT, Ministerio de Trabajo), establecen que no sólo debe reducirse al mínimo la exposición de los trabajadores al amianto, sino que se ha de hacer lo mismo con la población potencialmente expuesta y con el medio ambiente en general.

En el caso de Toledo lo que es de aplicación son las recomendaciones del artículo 6 del Real Decreto porque exige que “los procedimientos de trabajo deberán concebirse de tal forma que no produzcan fibras de amianto o, si ello resultara imposible, que no haya dispersión de fibras de amianto en el aire”.

Dice también el Real Decreto (artículo 6.a) que “entre las medidas para la reducción de la emisión de fibras de amianto se recomienda la humectación de los materiales. Esta humectación puede ser con agua sola o con agua modificada con agentes humectantes (jabones líquidos)”.

Si por su naturaleza o estado, los materiales no tuvieran capacidad de absorber agua es importante saberlo de antemano, para buscar un agente humectante alternativo u otra estrategia para reducir la emisión de polvo. De otra forma, esta medida puede resultar no solo ineficaz, sino contraproducente.

A ello hay que añadir que “para que la humectación sea eficaz es necesario asegurarse que no se moja solo la capa superficial sino todo el material. Esto obliga a que la humectación se realice continuamente según vaya avanzando el trabajo. También se debe controlar que la humectación no provoque degradación del material y caída o desprendimientos incontrolados, lo que podría ocurrir por ejemplo, sobre un proyectado de amianto u otro material friable” (Apéndice III, punto 3.1 de la Guía del INSHT).

Otras medidas recomendadas, a realizar por parte del gestor en la retirada de amianto en las que puede preverse la posibilidad de que se sobrepase el valor límite ambiental (VLA), para  garantizar la protección de los trabajadores y evitar la dispersión de polvo procedente del amianto fuera de los  lugares de acción (Real Decreto punto 10.c),  se podrían concretar en el  aislamiento y confinamiento de la zona de trabajo mediante barreras críticas o carpas protectoras, cubiertas de contención de lámina de plástico que recubren suelos, paredes y techos (burbuja) y trabajo a presión negativa.

Así las cosas si aparece una nube de polvo se está incumpliendo flagrantemente la normativa y las guías del INHST, por lo que no es de recibo que, como ha ocurrido en los trabajos iniciados en Toledo se observen derrumbes y movimientos de maquinaria que generan nubes de polvo.

Por todo ello, Ecologistas en Acción solicita encarecidamente a las administraciones actuantes y, en particular a la Consejería de Economía, Empresas y Empleo que es quien ha aprobado los planes de trabajo, a que se revisen estos planes y se apliquen técnicas de trabajo que impidan la producción de nubes de polvo que pueden dar lugar a la dispersión de las fibras de amianto.

Por último, Ecologistas en Acción también quiere remarcar que alberga muchas dudas sobre la gestión fragmentada bajo la cual se está llevando a cabo la retirada de amianto en la zona. Sigue echándose en falta un plan coordinado y, además, no se vislumbra solución para la retirada de los restos que hay en parcelas particulares ya que el proceso sancionador iniciado puede ser largo y es, sin duda, de final más que incierto dado el tiempo transcurrido, la responsabilidad “in vigilando” de las administraciones y las autorizaciones concedidas hace años para dejar allí parte de los residuos.